La enfermedad arterial periférica puede ser tan seria como un ataque cardiaco

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Publicado

2 de September de 2020


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Mientras que la mayoría de las personas entienden que un estrechamiento o un bloqueo de las arterias coronarias puede causar un ataque cardiaco, muchas no saben que ese mismo tipo de bloqueo en otras arterias del cuerpo también puede causar serios problemas de salud.

La enfermedad arterial periférica (EAP) o PAD por sus siglas en inglés, ocurre cuando hay arterioesclerosis o acumulación de placa en las arterias que suplen sangre a las piernas, los brazos, el cerebro y otros órganos y tejidos lejanos al corazón. Esta placa, que está compuesta de colesterol, grasa, calcio y otras partículas, se pega a las paredes internas de las arterias y estrecha el conducto o bloquea por completo a la sangre rica en oxígeno de alcanzar esas estructuras.

Al igual que lo que ocurre durante un ataque cardiaco, una persona con EAP puede experimentar dolor como resultado de ese flujo de sangre reducido. El dolor que ocurre con la EAP usualmente ocurre en las piernas al caminar o al correr. Si el flujo de sangre no es restablecido, los tejidos pueden dejar de funcionar adecuadamente y podrían morir eventualmente.

Más de 8.5 millones de estadounidenses tienen enfermedad arterial periférica, según la American Heart Association. También conocida como la enfermedad vascular periférica, la condición ocurre típicamente en personas mayores de 55 años. Puede ser señal de un alto riesgo para la enfermedad de las arterias coronarias, la cual puede llevar a un ataque cardiaco, o la enfermedad de la arteria carótida, la cual puede llevar a un infarto cerebral. Pero a menudo, la enfermedad arterial periférica pasa desapercibida hasta que una persona sufre un ataque cardiaco o un infarto cerebral.

Barry Katzen, M.D., radiólogo intervencionista y fundador y oficial médico ejecutivo de Miami Cardiac & Vascular Institute

“La enfermedad arterial periférica es una ventana hacia el mundo de la salud cardiovascular”, afirmó Barry Katzen, M.D., radiólogo intervencionista que trata pacientes con EAP y fundador y oficial médico ejecutivo de Miami Cardiac & Vascular Institute. “En algunas personas, descubrimos la enfermedad cardiaca primero, pero en otras, encontramos la EAP y después, a través de la investigación, descubrimos que tienen arterioesclerosis en las arterias coronarias también”.

El Dr. Katzen dice que muchas personas ignoran el dolor en las piernas o lo atribuyen a la artritis o a cualquier otra dolencia ortopédica. Sin embargo, él advierte que es importante considerar que la causa de ese dolor puede ser de naturaleza vascular.

Síntomas de la Enfermedad Arterial Periférica

Mientras que la enfermedad arterial periférica puede presentarse con dolor o debilidad en los brazos y en las piernas, el Dr. Katzen nota que la cantidad tan significativa de vasos sanguíneos en los músculos de las piernas significa que a menudo causa dolor en las piernas primero.

“Los síntomas incluyen dolor en las piernas, llamado claudicación intermitente, o dolor, calambres o ardor en los músculos que se alivia con el descanso”, dijo él. “El dolor vascular es distinto al dolor causado por un problema ortopédico, el cual a menudo toma más tiempo para aliviarse. Con el dolor vascular, el dolor se alivia enseguida que la persona deja de caminar”.

Por eso, el Dr. Katzen ve a muchos pacientes después que una evaluación ortopédica no revela la causa del dolor. Cuando él y otros especialistas vasculares, incluyendo cirujanos vasculares, radiólogos intervencionistas y cardiólogos ven a un paciente con dolor en las piernas, su evaluación se enfoca en encontrar un bloqueo potencial. Ellos también amplifican su evaluación de la salud cardiaca del paciente para encontrar evidencia de enfermedad arterial periférica que puede causar un ataque cardiaco.

Diagnosticando la EAP

Afortunadamente, el estándar de oro para diagnosticar la EAP es una prueba no invasiva llamada índice tobillo-brazo. La prueba mide la presión sanguínea en las piernas usando una manga para la presión y la compara con la presión sanguínea en las piernas, la cual debe estar más o menos igual. Si la presión es más débil en las piernas, o el índice tobillo-brazo está bajo, eso revela que la sangre que fluye hacia los tobillos puede estar encontrando resistencia por causa  de un bloqueo en algún lugar de las arterias de las piernas. Un índice tobillo-brazo anormal generalmente inicia una seria de exámenes no invasivos más sensibles para evaluar el flujo de sangre. Estos exámenes incluyen medidas del flujo de la sangre y pruebas de ultrasonido.

El médico también puede ordenar un angiograma por tomografía computarizada (CT) o por resonancia magnética (MR) para visualizar el flujo de sangre a través de arterias de las piernas y así desarrollar un mapa de la circulación.

El Dr. Katzen recomienda que cualquier persona mayor de 50 años se haga una prueba de índice tobillo-brazo para diagnosticar la EAP lo más temprano posible y así evitar las serias complicaciones que surgen a medida que avanza la enfermedad.

Tratando la EAP

Para resaltar la seria naturaleza de la EAP, el Dr. Katzen explica que los bloqueos que no son tratados pueden llevar a las amputaciones y a una condición conocida como isquemia crítica de extremidades, la cual puede ser fatal. Afortunadamente, si la EAP es diagnosticada a tiempo, los tratamientos tienen altas tasas de éxito, de hasta un 90 por ciento, según el Dr. Katzen.

Para la mayoría de los pacientes en las primeras etapas de EAP, el Dr. Katzen recomienda hacer ejercicios y otros cambios de estilo de vida tales como dejar de fumar, mantener un peso saludable y comer saludablemente para reducir los niveles de colesterol en el cuerpo, lo cual puede causar la acumulación de placa en las arterias.

“Con el ejercicio, el cuerpo crea nuevos vasos sanguíneos que suplen más sangre a los músculos”, dijo el Dr. Katzen. “Este flujo colateral ayuda a aliviar el dolor y a establecer el flujo de sangre necesario a las piernas y los brazos”.

Si un paciente tiene alto colesterol y evidencia de arterioesclerosis en otras partes del cuerpo, el Dr. Katzen puede recetar la terapia de estatinas para reducir el colesterol, y la terapia anti plaquetas para ayudar a detener el progreso de la acumulación de placa en los vasos sanguíneos. Él también puede utilizar los medicamentos para aliviar la claudicación.

Los tratamientos más avanzados para la EAP incluyen la angioplastia, donde se inserta un balón por medio de un catéter, a través de la muñeca o la ingle hasta llegar al vaso sanguíneo bloqueado. Cuando ese balón es inflado, empuje la placa contra las paredes de las arterias para restablecer el flujo de sangre. Además, se puede insertar un stent o un pequeño tubo de metal que puede estar recubierto de medicamento, a través del catéter para ayudar a mantener el vaso sanguíneo abierto. Para algunos pacientes, puede ser necesario raspar el interior del vaso sanguíneo para remover la placa. Este procedimiento es conocido como una aterectomía.

Si la EAP ha avanzado lo suficientemente hasta donde los tratamientos no pueden restablecer el flujo de sangre, puede ser necesario un procedimiento de bypass. Miami Cardiac & Vascular Institute está participando en un ensayo clínico llamado DETOUR2 para probar si un bypass de los bloqueos largos en las piernas por medio de un catéter y stents puede ser una opción de tratamiento eficaz.

No importa la opción de tratamiento, el Dr. Katzen les asegura a sus pacientes que la meta es prevenir la necesidad para la amputación y de prevenir el alto riesgo para un evento cardiaco o neurológico que los pacientes con EAP han demostrado tener.

“Con nuestro historial de más de 30 años tratando pacientes con enfermedad arterial periférica en el Instituto, nos esforzamos por encontrar las maneras menos invasivas de diagnosticar y tratar la EAP y tomamos un enfoque colaborativo para reducir el riesgo de estos pacientes para la enfermedad cardiovascular, los ataques cardiacos y los infartos cerebrales”, dijo el Dr. Katzen.

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