La crepitación del cuello: ¿Debe usted preocuparse por ese sonido de ‘crujido’ o ‘estallido’?

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Publicado

20 de October de 2021


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Usted lleva un rato sentado frente a la pantalla de la televisión o de una computadora y entonces mueve el cuello en otra dirección, detonando ese familiar sonido de “crujido”. Y usted encuentra cierto alivio en ese movimiento, que se conoce más formalmente como “crepitación del cuello”. De igual manera, es posible que haya oído a sus compañeros de trabajo sonarse los nudillos después de largos tramos en el teclado de la computadora.

Por lo general, el “crujido de las articulaciones” o el “crujido de los nudillos” no son hábitos perjudiciales, siempre y cuando usted no se exceda o que no le produzcan dolor o molestia.

El término crepitación se refiere al sonido de los huesos al crujir. La crepitación puede producirse a cualquier edad, pero es más frecuente con el pasar de los años. Los cambios degenerativos que se producen con la edad pueden hacer que los discos se contraigan y pierdan elasticidad. Tal vez pueda oír el crujido o el chasquido de su cuello cuando gira para mirar por encima del hombro. Esto es un síntoma de crepitación del cuello.


Timothy O’Connor, M.D., director de cirugía mínimamente invasiva y robótica de la columna vertebral de Marcus Neuroscience Institute.

Se puede experimentar la crepitación del cuello a cualquier edad, pero es más probable que se produzca con mayor frecuencia a medida que se envejece”, explica Timothy O’Connor, M.D., director de cirugía mínimamente invasiva y robótica de la columna vertebral de Marcus Neuroscience Institute, que forma parte de Baptist Health. “La crepitación del cuello puede ser una ocurrencia aislada, o puede estar asociada con otros síntomas más serios como dolor, inestabilidad, debilidad, entumecimiento, disminución de la destreza manual y dificultad para caminar”.

¿Qué exactamente es la crepitación del cuello?

La crepitación del cuello tiene que ver con la estructura de la columna vertebral cervical, o dicho más claramente, con los huesos, ligamentos, tendones y nervios que componen el cuello, dijo el Dr. O’Connor. “La crepitación del cuello es la sensación de ruido subyacente al movimiento, y el crujido es también un fenómeno similar que se experimenta con el movimiento de una articulación. Ambos están asociados a la liberación de burbujas de nitrógeno subyacentes a una articulación”, añade él.

El Dr. O’Connor explica que la columna cervical contiene siete segmentos, cada uno con múltiples articulaciones que interactúan entre sí. La columna cervical es lo suficientemente flexible como para proteger las estructuras neurológicas y mantener la estabilidad de la cabeza. 

“La columna cervical es un sistema increíblemente flexible que tiene la capacidad de proteger estructuras neurológicas elocuentes mientras mantiene la estabilidad de la cabeza y el cuello”, dice el Dr. O’Connor. “Esta permite realizar movimientos complejos a la vez que protege las estructuras que se encuentran debajo. Con la flexibilidad inherente del cuello, hay múltiples articulaciones en cada nivel que pueden desgastarse con el tiempo. Esto puede conducir a la artritis y a la consiguiente crepitación del cuello”.

Hay muchos factores que pueden disminuir la funcionalidad de la columna cervical, como la edad, las lesiones, las malas posturas o las enfermedades. La artritis, por ejemplo, puede llevar a la degeneración de los huesos o las articulaciones de la columna cervical, causando discos herniados o la formación de espolones óseos.

Otros síntomas que pueden surgir con la crepitación del cuello

El Dr. O’Connor enfatiza que el crepitar o “crujir” del cuello usualmente no es algo por lo que preocuparse. Sin embargo, la condición también puede estar asociada con otros síntomas más serios, tales como:

  • Dolor de cuello
  • Inestabilidad
  • Debilidad
  • Adormecimiento
  • Disminución de la destreza manual
  • Dificultad para caminar

“Es importante buscar atención médica si usted tiene síntomas como dolor de cuello, debilidad o cambios sensoriales”, dijo el Dr. O’Connor. “Si usted tiene un dolor que se irradia hacia el brazo o tiene dificultades para realizar tareas motoras finas, como abotonarse una camisa o escribir, debe consultar con su médico. Estos síntomas pueden ser potencialmente causados por la compresión de la médula espinal o de la raíz nerviosa, o por otros problemas serios.”

De igual manera, si se producen crepitaciones cada vez que se mueve una determinada articulación, podría haberse desarrollado un problema de funcionalidad que probablemente empeore, y eso también requiere una consulta médica, añade él.

¿Cuáles son algunas causas posibles de crepitación del cuello?

La crepitación del cuello puede ser causada por varios factores separados, o por múltiples factores combinados. Las variaciones de presión articular representan un factor. La condición involucra pequeñas burbujas de gas que se forman dentro de sus articulaciones.  Cuando las burbujas se colapsan, se liberan, lo que crea ruidos de crujido en las articulaciones. Estos crujidos pueden producirse durante los movimientos naturales del cuello.

A veces, un tendón (el tejido que conecta los músculos con los huesos) o un ligamento (el tejido que conecta los huesos entre sí) en movimiento puede producir un ruido de crujido o de estallido. Este sonido puede ser el resultado de tener tejidos y músculos excesivamente tensos que pueden ocurrir a medida que usted envejece. 

Además, la osteoartritis (llamada espondilosis en la columna vertebral) puede causar la degeneración de las articulaciones facetarias que conectan las vértebras. El cartílago protector se desgasta, y los huesos vertebrales adyacentes comienzan a rozar entre sí. Esto a menudo produce un sonido de rozamiento. La degeneración discal también puede provocar un ruido de trituración debido a la reducción de la amortiguación entre dos vértebras.

Cómo tratar o prevenir la crepitación del cuello

Hay varios tratamientos para la crepitación del cuello. El Dr. O’Connor recomienda comenzar con tratamientos conservadores, como la fisioterapia y el manejo del dolor. Este enfoque puede ser eficaz cuando no hay evidencia de daños en la médula espinal o en las raíces nerviosas.

“Si las pruebas de imágenes muestran signos de compresión de la médula espinal o de los nervios, el tratamiento incluiría la eliminación de la presión en las estructuras neurales y la estabilización de la columna vertebral”, dijo el Dr. O’Connor. “Antes de considerar cualquier tratamiento quirúrgico, se recomienda un tratamiento conservador, como la fisioterapia y el manejo del dolor, siempre que no haya evidencia de daño a la médula espinal o a las estructuras neurológicas alrededor de la columna. También se puede considerar la tracción cervical”.

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