La concientización de los infartos cerebrales: Los expertos de Baptist Health explican las señales de alerta, los factores de riesgo y la prevención

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Publicado

13 de May de 2021


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En promedio, alguien en los EE.UU. sufre un infarto cerebral cada 40 segundos, y cada cuatro minutos alguien muere por causa de uno. Ese sorprendente hecho es reforzado cada año durante el mes de mayo en el cual se observa el Mes Nacional de la Concientización de los Infartos Cerebrales.

Sin embargo, todos deben conocer lo básico acerca de los infartos cerebrales todos los días, incluyendo las señales de alerta para reconocer en nosotros mismos, en nuestros seres queridos y hasta en cualquier extraño que pueda estar experimentando síntomas. Usted probablemente puede reconocer los síntomas comunes. Pero ¿sabía usted que solo hace falta uno de estos síntomas, y no necesariamente una combinación de ellos, para señalar que usted o alguien que está con usted ha sido afectado? Además, obtener ayuda médica rápidamente es vital para evitar los efectos potencialmente debilitantes de los infartos cerebrales.

Los infartos cerebrales son la causa de muerte número 5 y la causa principal de discapacidad en los Estados Unidos.

“Muchas veces podemos ayudar, pero queremos prevenirlos en primer lugar lo más que sea posible”, explica Felipe De Los Ríos, M.D., director médico del Programa de Infartos Cerebrales de Miami Neuroscience Institute de Baptist Health. “Y lo bueno es que los infartos cerebrales han sido demostrados ser alrededor de 80 por ciento prevenibles”.

Durante una discusión de panel en inglés de Resource LIVE este mes llamada Stroke Awareness: Why Every Minute Counts , el Dr. De Los Ríos estuvo acompañado por Brian Snelling, M.D., jefe de neurocirugía endovascular y cerebrovascular y director del Programa de Infarto Cerebral de Marcus Neuroscience Institute y por Leo N. Huynh, D.O. jefe de Medicina de Emergencia de Baptist Hospital. El anfitrión del panel fue Jonathan Fialkow, M.D., director médico auxiliar y jefe de cardiología de Miami Cardiac & Vascular Institute de Baptist Health.

He aquí algunas preguntas y respuestas de la discusión del panel acerca de los infartos cerebrales:

Los infartos cerebrales: síntomas, causas y prevención

Dr. Fialkow: Cuéntenos ¿que es un infarto cerebral y cuáles son los distintos tipos de infartos cerebrales?

Dr. Snelling:
“Un infarto cerebral es simplemente una interrupción del flujo de sangre al cerebro, y esa interrupción deprava a las células del cerebro de oxígeno, lo cual puede causar la muerte de esas células con el tiempo. Y en cuanto a los distintos tipos de infarto cerebral, en realidad existen dos tipos principales de infartos cerebrales. Están los infartos cerebrales isquémicos, donde hay un bloqueo de los vasos sanguíneos que entregan sangre al cerebro. Y por otro lado está lo que llamamos un infarto cerebral hemorrágico y esos ocurren cuando hay sangramientos en y alrededor del cerebro. Los infartos cerebrales isquémicos son mucho más comunes. Estos representan cinco de cada seis infartos cerebrales. Así que de seis personas que entran a la sala de emergencia con un infarto cerebral, alrededor de cinco de estas tendrán lo que llamamos un infarto cerebral isquémico”.

Dr. Fialkow: ¿Cuáles serían las señales de alerta de un infarto cerebral? Porque queremos reconocerlas y tratarlas lo antes posible. ¿Y cuáles serían las señales más definitivas de un infarto cerebral?

Dr. Huynh:
“Vemos los infartos cerebrales entre los envejecientes muy a menudo. Y la detección temprana obviamente es la clave. Así que, a veces, los síntomas son obvios. Es entumecimiento o debilidad en un lado del cuerpo. Puede ser la pérdida de visión en un ojo o en ambos ojos – eso es algo importante. Problemas del habla, dificultad para hablar o las palabras enredadas. También puede haber síntomas más vagos. Algo como debilidad o confusión repentina, dificultad al caminar, cosas así. Y esos son para ambos los infartos cerebrales isquémicos y los infartos cerebrales hemorrágicos. La diferencia con el infarto cerebral hemorrágico es que muchas veces está acompañado por un dolor de cabeza. Muchas veces hay dolores de cabeza precedentes y luego déficits neurológicos y dolor de cabeza al comienzo de los síntomas. Así que es una amplia gama de síntomas. Yo creo que la clave es algún cambio repentino. Si usted ve u cambio repentico, todos tenemos que poner atención,

Dr. Fialkow: ¿Cuáles son los factores de riesgo o las cosas que hacen que alguien esté en mayor riesgo para un infarto cerebral? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer como población para reducir el riesgo para los infartos cerebrales?

Dr. De Los Ríos:
“La prevención es clave. Reparar el cerebro no es tan fácil. Y muchas veces podemos ayudar, pero queremos prevenirlo en primer lugar lo más que sea posible. Y lo bueno es que los infartos cerebrales han sido demostrados ser alrededor de 80 por ciento prevenibles. Así que hay muchas cosas que se pueden hacer para prevenir un infarto cerebral. En el otro 20 por ciento, hay involucrado algo de genética y factores ambientales. Esas son cosas que están fuera de nuestro control. Sin embargo, con la mayoría de eso, podemos ayudarnos a nosotros mismos a reducir nuestro propio riesgo de sufrir un infarto cerebral. Y algunas de estas cosas son comunes en las enfermedades coronarias o cardiacas. Las cosas como la presión alta, el colesterol alto, la falta de ejercicio, tener un peso saludable, detectar y tratar la diabetes, evitar el tabaco, el vaping, el alcohol y las drogas recreacionales. Todas esas cosas nos pueden ayudar a reducir nuestro riesgo de sufrir otro”.

El estrés y los infartos cerebrales

Dr. Fialkow: ¿Pueden hablarnos un poco acerca de la interacción entre los infartos cerebrales y el estrés, la depresión y la ansiedad? Y por supuesto, de la importancia de reconocer y manejar esas cosas.

Dr. Snelling:
“Esta es más bien una nueva categoría que no está clásicamente asociada con el riesgo para los infartos cerebrales. Sin embargo, hay evidencia creciente de que el estrés, y ciertamente eso también sería el estrés relacionado con el trabajo, sí tiene alguna asociación con el desarrollo de los infartos cerebrales entre los adultos. Y hay estudios que han sido publicados que han demostrado esa asociación. Así que, mientras que la evidencia puede que no sea tan fuerte como con los otros factores de riesgo que han sido mencionados, estamos comenzando a ver esa asociación y sabemos que es algo que puede ser modificado, y que debe ser modificado”.

La COVID-19 y los infartos cerebrales

Dr. Fialkow: ¿Qué hemos aprendido en el pasado año acerca de la interacción entre la enfermedad de la COVID-19 y los infartos cerebrales?

Dr. De Los Ríos:
“Ahora tenemos más datos y hay más fuentes. La American Heart Association (AHA) tiene un registro de COVID-19. Algunos de los datos fueron presentados en la conferencia de infartos cerebrales este año. Y las buenas noticias son que, aunque sí están asociados con la infección de la COVID-19, el riesgo para los infartos cerebrales es bastante pequeño. Parece ser que alrededor de 1.4 por ciento de los pacientes que tienen una infección sintomática de COVID-19 experimentarían o podrían experimentar un infarto cerebral isquémico agudo. Así que la gran mayoría de las personas no lo experimentan.

“Además, sabemos por otras infecciones como las enfermedades parecidas a la influenza e incluso las infecciones del tracto urinario, que el riesgo para los infartos cerebrales ha aumentado en general cuando el cuerpo está batallando una infección. El riesgo puede ser más alto con la COVID-19 pero eso es un poco incierto. Sin embargo, la gran mayoría de las personas (con COVID-19) no experimentan esto. Y lo que hemos visto entre aquellos que sí experimentan un infarto cerebral, es que no solamente puede ser un infarto cerebral isquémico, pero también pueden tener sangramiento. Normalmente un infarto cerebral isquémico representa un 80 por ciento de los infartos cerebrales. Cuando hablamos de la COVID-19, los infartos cerebrales isquémicos representan un 50 por ciento y los hemorrágicos representan entre un 34 y un 40 por ciento, así que sí hay una posibilidad de ambos eventos. Pero nuevamente, para la gran mayoría de las personas, los infartos cerebrales no son una preocupación cuando hay COVID-19”.

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