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La concienciación sobre las enfermedades vasculares: Datos acerca de la acreciente amenaza de la isquemia crítica de las extremidades

Un flujo sin obstrucción de sangre rica en nutrientes es necesario para prevenir tanto las enfermedades cardíacas como las vasculares, y es el vínculo vital que comparten. Pero son las enfermedades vasculares las que suelen recibir menos atención, y por eso en septiembre se celebra el Mes Nacional de la Concienciación sobre las Enfermedades Vasculares.

Las enfermedades vasculares, que incluyen la enfermedad arterial, la enfermedad venosa y los coágulos de sangre, son una de las principales causas de muerte alrededor del mundo, al igual que las enfermedades del corazón. Las enfermedades vasculares abarcan cualquier condición que afecte al sistema circulatorio. La enfermedad arterial periférica, o EAP, es la enfermedad vascular más comúnmente diagnosticada, pero la EAP suele ser poco diagnosticada [1]. La enfermedad arterial periférica puede ser asintomática, pero es importante diagnosticarla.

Además, está la isquemia crítica de las extremidades inferiores (ICE), que es el resultado de un flujo sanguíneo inadecuado a las piernas y los pies causado por la arterioesclerosis, o la acumulación de placa en las arterias que suministran sangre a estas extremidades inferiores. Cuando los tejidos de las piernas y los pies carecen de sangre rica en oxígeno, pueden resultar dolorosos, sanar lentamente y eventualmente morir, lo que hace necesaria la amputación. Sin embargo, además de incapacitar a las víctimas, la ICE puede provocar la muerte. La ICE es una forma de enfermedad arterial periférica.

Una epidemia mundial de ICE

Existe una epidemia mundial creciente de isquemia crítica de las extremidades inferiores que amenaza con incapacitar a aproximadamente 2 millones de estadounidenses. Miami Cardiac & Vascular Institute [2] ha estado a la vanguardia de la investigación de la ICE, junto con otros centros cardiovasculares estadounidenses.

La ICE se observa comúnmente en pacientes con diabetes, enfermedad renal crónica e hipertensión, o presión alta.

“La isquemia crítica de las extremidades inferiores es una causa de amputación prevenible”, explica Constantino Pena, M.D. [3], radiólogo intervencionista y Director Médico de Imaginología Vascular en Miami Cardiac & Vascular Institute [2]. “En Miami Cardiac & Vascular Institute, tenemos un enfoque multidisciplinario para el tratamiento de nuestros pacientes para así prevenir y minimizar la amputación.

Los medicamentos, el cuidado de las heridas y las terapias mínimamente invasivas siguen ampliándose para ayudarnos a alcanzar nuestro objetivo final de evitar que los pacientes pierdan sus extremidades”.

La edad, los antecedentes familiares de enfermedades vasculares, la obesidad, un estilo de vida sedentario y las principales enfermedades subyacentes, como la diabetes, pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades vasculares, incluidas la enfermedad arterial periférica y la isquemia crítica de las extremidades inferiores.

Barry T. Katzen, M.D. [4], radiólogo intervencionista que trata pacientes con ICE, es el fundador y ejecutivo médico principal de Miami Cardiac & Vascular Institute [2], y ahora desempeña otro papel para ayudar a aumentar la concienciación acerca de esta condición que puede ser mortal. El Dr. Katzen también sirve como presidente de la junta de la CLI Global Society [5] (Sociedad Mundial de ICE).

“A través de la investigación en la que nosotros, en Miami Cardiac & Vascular Institute, y otros hemos participado, hemos encontrado que la tasa de mortalidad a cinco años de las personas diagnosticadas con ICE es más alta que muchos de los cánceres más mortales, incluyendo el cáncer de páncreas, colorrectal, de hígado y de seno”, dijo el Dr. Katzen.  Un estudio [6] del que fue coautor en el 2018, publicado en el Journal of the American Heart Association, descubrió que la tasa de mortalidad de las personas cinco años después del diagnóstico de ICE era de un 60 por ciento.

El Dr. Katzen atribuye la alta tasa de mortalidad a la falta de conocimiento del público y de muchos médicos sobre la ICE, el diagnóstico y las opciones de tratamiento. En el momento en que se diagnostica la enfermedad a la mayoría de las personas, es necesaria una intervención agresiva.  

“Por lo general, esta enfermedad afecta a las personas a partir de los 60 años, cuando los procesos patológicos como la arterioesclerosis, la hipertensión y la diabetes comienzan a afectar nuestra salud vascular”, afirma él. “Es importante reconocer las señales de la isquemia crítica de las extremidades inferiores”.

Cómo diagnosticar la isquemia crítica de las enfermedades inferiores

La prueba más común para determinar si puede haber una obstrucción en una arteria de las piernas es una prueba no invasiva llamada índice tobillo-brazo. La prueba compara la presión arterial en las piernas con la presión arterial en los brazos. Si la presión arterial es más débil en las piernas, el índice tobillo-brazo es bajo y la sangre que fluye hacia los tobillos puede estar encontrando resistencia en su camino hacia los pies. Si el índice tobillo-brazo revela este fenómeno, una prueba para medir la cantidad o visualizar el recorrido del flujo sanguíneo a través de los vasos sanguíneos, como una ecografía o un angiograma con tecnología de tomografía computarizada (CT) o resonancia magnética (MRI), junto con un análisis funcional más amplio del flujo sanguíneo, puede confirmar la ICE.   

El tratamiento de la ICE

Para algunas personas con una ICE avanzada que ha provocado gangrena o muerte del tejido, puede ser necesaria la amputación. Pero, en muchos casos, hay opciones de tratamiento que no involucran medidas tan drásticas e incapacitantes.

“Ahora tenemos la tecnología y la experiencia de más de 15 años de estudio de esta enfermedad para saber que la revascularización endovascular o quirúrgica es una opción para algunas personas”, dijo el Dr. Katzen. “También se ha demostrado que prolonga la esperanza de vida y mejora la morbilidad al reducir la necesidad de amputación”.