La batalla de 47 días de un paciente de COVID-19 incluyó 20 días de inspiradora recuperación

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Publicado

30 de March de 2021


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Oscar Rodríguez llegó a Homestead Hospital el séptimo día de su infección de COVID-19 con neumonía doble y los dos pulmones colapsados. Pasó 27 días en la unidad de cuidados intensivos del hospital conectado a sueros, dispositivos de oxígeno para ayudarlo a respirar y sondas pleurales para ayudar a drenar el líquido de sus pulmones.

Después que el equipo de cuidados intensivos tratara lo que su neumólogo y médico de atención crítica, Juan Lopetegui, M.D., llamara “el peor nivel de COVID-19 posible”, el Sr. Rodríguez sólo quería regresar a su casa con su esposa y sus tres hijas. Sus pulmones habían sufrido un trauma severo, pero sin embargo, aún le faltaba bastante para recuperarse.

“Cuando llegó el momento para ser dado de alta del hospital, al Sr. Rodríguez le costaba mucho esfuerzo dar unos cuantos pasos con oxígeno”, explicó Stefanie Lugo, ARNP. “Yo sabía que el camino a la recuperación en el entorno de su hogar iba a ser mucho más difícil de lo que él anticipaba. Él necesitaba fisioterapia y terapia ocupacional con un monitoreo muy cuidadoso de sus niveles de oxígeno así como también atención médica para manejar su diabetes. Yo le expliqué los beneficios de la terapias multimodales de Baptist Health Rehabilitation y le aconsejé que entrara en rehabilitación aguda, asegurándole que sería el paso más importante que podía tomar para él y para su familia”.

El Sr. Rodríguez accedió a su pesar. “Estaba tan contento de haber sido dado de alta y quería irme a mi casa, pero había perdido toda mi movilidad y no quería ser una carga para mi familia”, dijo él. Stefanie, además de otros miembros de mi equipo de atención me convencieron de que la rehabilitación interna era el próximo paso necesario para mi recuperación. Y me alegro mucho que lo haya hecho”.

El Sr. Rodríguez hizo la transición a Baptist Health Rehabilitation en Homestead Hospital, un centro para pacientes internos de 23 camas para pacientes que se están recuperando de una lesión o enfermedad aguda o incapacitante. Se sintió débil y casi no podía caminar durante su evaluación inicial con su fisioterapeuta principal Mariam Almasi. “Me dije a mí mismo, ‘¿cómo voy a lograr esto?’ Pero Mariam me aseguró que todo iba a estar bien y que podría caminar muy pronto”, recuerda el Sr. Rodríguez.

“Ella fue tan atenta y tan convencedora, y yo le creí. Puse toda mi fe en el equipo de terapia y en mis propias habilidades”.

La Sra. Almasi entendió por qué el Sr. Rodríguez se sentía tan abrumado y tan desalentado. “Cuando Oscar llegó a nuestro centro, incluso los movimientos simples resultaban en que sus niveles de oxígeno bajaran a menos de 82 por ciento, lo cual es algo bastante alarmante”, explicó ella. Nos enfocamos en mejorar su fortaleza, su equilibrio y su tolerancia cardiopulmonar. Mientras monitoreábamos sus signos vitales y sus niveles de oxigenación, él progresó desde los ejercicios sentado a los ejercicios parado; tareas de equilibrio y acondicionamiento cardiovascular mientras caminaba afuera al aire libre y montaba la máquina de bicicleta Nu-Step. A través de su espiritualidad, del apoyo de su familia y de su arduo trabajo y empeño, realizaba avances cada día. Todos estamos sumamente orgullosos de su progreso”.

El Rodriguez pasó 20 días en rehabilitación trabajando con la Sra. Almasi, con la terapista ocupacional Wendy Reano, la terapista recreativa Arielle Deverson y con otros expertos clínicos para recobrar su fortaleza, su independencia y su calidad de vida. “Me siento tan agradecido por su pericia, su empatía, su bondad y su paciencia durante mi tratamiento”, dijo el Sr. Rodríguez. “Ya que mi familia no podía estar físicamente conmigo, el aliento de mi equipo de rehabilitación, junto con mi actitud positiva y mi fe fueron las claves para ayudarme a mejorar y a sanar. Yo estaba determinado a  trabajar física y mentalmente todos los días y a enfocarme el mi progreso, no en las cosas que no podía hacer”.

Hoy, El Sr. Rodríguez está caminando, cuidando de sí mismo y disfrutando al aire libre con su familia. Él sabe que es muy afortunado de haber sobrevivido este peligroso caso de COVID-19 y se enfoca en sus muchas bendiciones. “No me tengo lástima a mí mismo ni pienso demasiado en la experiencia, aunque fue algo irreal”, dijo el Sr. Rodríguez. “En realidad soy una persona distinta”.

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