Equipo de rehabilitación tiene un profundo impacto en la recuperación de un paciente

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Publicado

2 de August de 2021


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Luego de pasar dos meses en Baptist Health Rehabilitation de Homestead Hospital para recobrar su movilidad funcional, Conrad Vázquez se sintió comprometido a compartir sus sentimientos acerca de la atención que recibió de los profesionales de enfermería, terapeutas, especialistas y asociados clínicos del centro.

El Sr. Vázquez fue diagnosticado con el síndrome de Guillain-Barré, un raro trastorno en el cual el sistema inmunológico del cuerpo ataca los nervios. En la cumbre de progreso de la condición, muchos pacientes experimentas dolor y debilidad severa de casi todos los músculos esqueléticos, con afección del habla, el tragar y la respiración. Este fue el caso del Sr. Vázquez.

Cuando llegó a Baptist Health Rehabilitation tenía una sensación de pinchazos y requería asistencia con todos los aspectos de la vida diaria, recuerda Girline Simpson, R.N., parte de su equipo de atención clínica. Él no podía cerrar los ojos y tenía problemas con el habla. También tenía bastante ansiedad, lo cual es comprensible con esta condición, explica Simpson.

“El equipo me atendió muy bien”, dijo el Sr. Vázquez. El personal de enfermería venía a chequearme por las noches porque sabían que ese era el tiempo más difícil. Se sentaban conmigo, me daban ánimo, me levantaban la almohada, me hacían cuentos y me aseguraban que no estaba solo”.

Su equipo de terapia, incluyendo la terapeuta ocupacional Ileana Brana, las fisioterapeutas Haydeh Zabihi y Mariam Almasi, la terapeuta del habla Lisette González y otros trabajaron con el Sr. Vázquez para ayudarle a lograr el uso óptimo de sus músculos a niveles tolerables de dolor a medida que le volvía la sensación a los nervios. Usando equipo de apoyo y otras adaptaciones funcionales, ayudaron al Sr. Vázquez a progresar para poder sentarse, caminar, vestirse, hablar y comer.

“A veces me preguntaba por qué estaba haciendo algo que parecía tan extraño o tan simple, pero luego veía que ese movimiento me ayudaba en otra área más complicada”, explicó el Sr. Vázquez. “Si había algo que no estaba funcionando bien, me ajustaban la terapia para obtener el mejor resultado. Tienen mucho conocimiento”.

Tanto Simpson como Brana dicen que el espíritu, la actitud positiva, la fe y la determinación del Sr. Vázquez, así como también el increíble apoyo que recibió de su esposa Tania y de su familia, desempeñaron un papel importante en su recuperación.

“El equipo de enfermería trabajó mano a mano con el equipo de terapia, el equipo respiratorio, los médicos y otros especialistas”, afirmó Tania Santiago-Mirabal. “Todos tenían un interés personal en el cuidado de Conrad. Y la continuidad de la atención lo ayudo a sentirse cómodo y a progresar”.

Brandon, el hijo del Sr. Vázquez, también se sintió conmovido por la atención tan compasiva que recibió su padre. En una carta que les escribió a los profesionales de enfermería, terapeutas y asociados clínicos del centro, él dijo en parte:

“Quería tomar el tiempo para expresar mi más profundo agradecimiento por la manera en que todos y cada uno de ustedes ha tratado a mi padre durante su estadía. Hasta hoy, él ha pasado más de 50 días con ustedes y ha demostrado una notable mejoría tanto en su estado físico como en su estado mental. Estas largas estadías en el hospital pueden ser un reto para el paciente y para su familia, pero ustedes han hecho de esta una experiencia más llevadera y nos sentimos eternamente agradecidos por todos sus esfuerzos. Hace falta un tipo de persona especial para poder hacer el trabajo que todos ustedes hacen cada día y al mismo tiempo ser alegres, cariñosos y alentadores con los que les rodean. Al volver a Nueva York, me acordaré especialmente de los que se desvivieron por mi padre, de los que se quedaron en nuestra habitación para charlar con nosotros y de los que siempre nos dejaron con una sonrisa… Gracias, gracias, gracias por todo”.

Todos celebraron la victoria cuando llegó el momento de que el Sr. Vázquez se fuera a casa y pasara a la terapia ambulatoria, dice Simpson. Sin embargo, también les resultó difícil despedirse. “Nos hicimos muy amigos. Nos convertimos en una familia”.

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