El monitoreo y tratamiento de la presión alta durante la era de la COVID-19

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Publicado

12 de May de 2020


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La presión alta, o hipertensión, es muy común a través de los EE.UU., con un estimado de uno de cada dos o tres adultos que sufren de este factor de riesgo mayor para los ataques cardiacos o los infartos cerebrales – y muchos no se dan cuenta.

El mes de mayo es el “Mes Nacional de la Educación Acerca de la Presión Alta”, una designación apoyada por la comunidad médica y por las organizaciones de salud pública para crear conciencia de este llamado “asesino silencioso”. Se le llama así porque la mayoría de las veces la hipertensión no tiene síntomas obvios que puedan indicar que algo no está bien. El mes de mayo también es el Mes Nacional de la Concientización de los Infartos Cerebrales – y la hipertensión es uno de los factores de riesgo principales para los infartos cerebrales.

Ahora, con la pandemia de la COVID-19, los estudios preliminares de muertes y hospitalizaciones en los Estados Unidos, causadas por el coronavirus indican que la presión alta es una condición subyacente común entre los pacientes con complicaciones serias debido a la COVID-19. Sin embargo, Ian del Conde, M.D., especialista cardiovascular con Miami Cardiac & Vascular Institute, dice que eso no debe ser sorprendente ya que la presión alta es tan común entre la población general.

La COVID-19 y la Presión Alta

“A medida que millones de personas alrededor del mundo se han contagiado con la COVID-19, es inevitable que muchos de estos pacientes también sufran de presión alta”, explica el Dr. Del Conde. “Sin embargo, es importante recordar que hay más pacientes con presión alta que no tienen COVID-19 y que aún deben asegurarse que su presión sanguínea permanezca bien controlada”. Las personas que han sido diagnosticadas con hipertensión y que continúen tomando sus medicamentos, no deben estar demasiado ansiosas acerca de la COVID-19, dijo él, siempre y cuando sigan tratando y monitoreando su presión adecuadamente.

“Se sabe que la presión alta que no ha sido controlada aumenta el riesgo para las condiciones serias como los ataques cardiacos y los infartos cerebrales”, dice el Dr. Del Conde. “Por eso es tan importante que las personas con presión alta, independientemente de la COVID-19, sigan cuidando de su presión con el monitoreo frecuente de la presión sanguínea y al tomar sus medicamentos para la presión como hayan sido indicados”.

El Dr. Del Conde enfatizó que el conocimiento de la comunidad médica de cómo las condiciones de salud preexistentes interactúan con la COVID-19, se está evolucionando rápidamente. “Mientras que es cierto que las personas con enfermedades cardiovasculares subyacentes mueren más a menudo por causa de la COVID-19, la presión alta por sí sola no ha salido a relucir como uno de los indicadores primarios para los resultados indeseables en estos pacientes”, señala él.

¿Qué exactamente es la presión alta?

La presión sanguínea es la presión de la sangre contra las paredes de las arterias. Las arterias llevan sangre desde el corazón hacia las otras partes del cuerpo. El primer número de la lectura de la presión, conocido como la presión sistólica, mide la presión en sus arterias cuando late su corazón. El segundo número, conocido como la presión diastólica, mide la presión en sus arterias cuando su corazón descansa entre latidos. Un nivel normal de presión sanguínea es de menos de 120/80 mmHg.

Un gran número de adultos estadounidenses se han convertido en candidatos para los medicamentos para la presión alta o para otros tratamientos, desde que fueron implementadas las directrices más estrictas para la presión sanguínea a finales del 2017. El estándar más estricto, que fue el primer cambio importante en las directrices para la presión sanguínea en 14 años, redefinió la lectura de la presión alta como 130/80, desde su medida anterior de 140/90. Un número creciente de adultos menores de 45 años ahora son considerados hipertensivos.

Las nuevas directrices ya no incluyen la categoría de la “pre-hipertensión”, la cual anteriormente se consideraba con lecturas entre 120 y 139 o un rango diastólico entre 80 y 89.

Los medicamentos que controlan la presión alta

El Dr. Del Conde dice que hubo bastante especulación durante el principio de la pandemia de la COVID-19, acerca de si los pacientes que tomaban medicamentos para controlar la presión – tales como los “inhibidores ACE” o los “ARBs” (medicamentos que ensanchan o dilatan los vasos sanguíneos) – estaban en mayor riesgo de contagiarse con el coronavirus.

Hasta la fecha, ha habido muchos estudios importantes que han sido realizados en varios países y “todos los estudios han llegado a la misma conclusión: que los inhibidores ACE y los ARBs no aumentan el riesgo del contagio con la COVID-19, y no aumentan el riesgo de muerte entre los pacientes que han sido infectados con COVID-19”, dice el Dr. Del Conde.

Eso es aún más razón para que las personas con hipertensión sigan tomando sus medicamentos como hayan sido recetados.

“Muchas sociedades de cardiología alrededor del mundo han tomado la misma posición: Los pacientes que estén tomando inhibidores ACE o ARBs por motivos válidos deben seguir tomándolos, ya que el riesgo sería mayor si los dejaran de tomar”, resalta el Dr. Del Conde.

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