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El diagnóstico de Chris Evert destaca el reto de diagnosticar el cáncer de ovario

Durante su dominio del tenis femenino en los años 70 y 80, la ex número uno del mundo y 18 veces campeona del Grand Slam, Chris Evert, se enfrentó a muchos adversarios impresionantes en la cancha. A lo largo de su extraordinaria carrera, Evert fue puesta a prueba muchas veces, pero nunca como lo ha sido este último año, desde que se le diagnosticó cáncer ovárico.

Hoy a sus 67 años – sí, han pasado casi 50 años desde que ganó sus primeros títulos del French Open y de Wimbledon a la edad de 19 años – Evert acudió a Twitter en enero para compartir la noticia. “Quería compartir mi diagnóstico de cáncer ovárico en fase 1 y la historia que hay detrás, como una manera de ayudar a los demás. Me siento muy afortunada de que lo hayan detectado a tiempo y espero resultados positivos de mi plan de quimioterapia”.

Según la American Cancer Society (ACS), el cáncer ovárico ocupa el quinto lugar en cuanto a muertes por cáncer entre las mujeres, representando más muertes que cualquier otro cáncer del sistema reproductivo femenino. Este año se diagnosticará cáncer ovárico a casi 20,000 mujeres en Estados Unidos, afirma la ACS.

El cáncer ovárico es más frecuente entre las mujeres blancas que entre las afroamericanas, y tiende a diagnosticarse sobre todo en pacientes de edad avanzada, afirma la ACS. Aproximadamente la mitad de las mujeres diagnosticadas tienen más de 63 años, pero también puede desarrollarse en mujeres mucho más jóvenes [1]. Según la ACS, los cánceres de ovario en sus primeras etapas no suelen presentar síntomas. Como resultado, sólo un 20% de los cánceres ováricos se detectan en una fase temprana, que es cuando son más tratables.

Louise E. Morrell, M.D., directora de Lynn Cancer Institute en Boca Raton Regional Hospital

El cáncer ovárico suele descubrirse por accidente, según Louise E. Morrell, M.D. [2], directora de Lynn Cancer Institute [3] en Boca Raton Regional Hospital [4], que forma parte de Baptist Health. “Crece en el interior del ovario o la trompa de Falopio, donde nada puede verlo, y luego comienza a desprender células cancerosas en el abdomen muy temprano”, explica la Dra. Morrell. “Por eso es tan importante identificar lo antes posible a las mujeres con predisposición a este tipo de cáncer y, si se diagnostica, actuar rápida y decisivamente”.

La genética y el cáncer

Después de perder a su hermana menor, Jeanne Evert Dubin, por un cáncer ovárico en el 2020, a la edad de 62 años, Evert se enteró por un informe genético de que su hermana podía tener una predisposición a ciertos cánceres, así que decidió someterse ella misma a las pruebas. La experiencia de Evert ofrece una importante lección para las mujeres de todas las edades, según la Dra. Morrell.

“Aunque no conozco personalmente a Evert, como oncóloga médica, aprecio su disposición a compartir su historia”, dice la Dra. Morrell, que ha pasado la mayor parte de su carrera enfocándose en la genética del cáncer.

¿Qué papel desempeñó la genética en el cáncer ovárico Chris Evert? Algunos cánceres son esporádicos, explica la Dra. Morrell, lo que significa que su origen no se puede atribuir a factores genéticos, mientras que otros pueden estar vinculados a mutaciones genéticas como el gen BRCA1.

“Cuando encontramos un gene de cáncer, no suele ser responsable de un solo tipo de cáncer, y ése es el caso del BRCA1, que causa tanto cáncer de seno como el ovárico”, dice la Dra. Morrell. “Las pruebas genéticas nos permiten identificar a las personas con mayor riesgo de padecer estos cánceres y adaptar terapias aún más eficaces para las que desarrollan la enfermedad”.

Cuando a la hermana de Evert se le diagnosticó cáncer de ovario, aparentemente no había nada que sugiriera que la variante del gen BRCA1 hubiera causado su cáncer. Pero las pruebas genéticas han avanzado mucho en los últimos años, según la Dra. Morrell, y cuando Evert volvió a someterse a otra prueba en enero, la prueba se había mejorado de tal forma que permitió a su médico confirmar que efectivamente tenía el mismo gen BRCA1 que provocó la muerte de su hermana dos años antes.

“Y como las pruebas de Evert se hicieron en un centro de genética del cáncer, el laboratorio pudo volver a analizar las muestras obtenidas anteriormente y notificar al médico de Evert en cuanto llegó el nuevo análisis”, dice la Dra. Morrell. Armada con este conocimiento – y comprendiendo que esta mutación genética en particular la ponía en un riesgo mucho mayor de desarrollar cáncer – Evert optó por someterse a una histerectomía preventiva a principios de este año.

Su decisión fue acertada. Una biopsia del ovario de Evert después de la extirpación mostró un cáncer en estadio 1, lo que significa que el tumor se detectó en sus primeras etapas y no parece haberse extendido a otros órganos. Por si acaso alguna célula cancerosa se hubiera desprendido fuera del útero, Evert se sometió a seis cursos de quimioterapia a principios de este año, que dice haber completado en mayo.

“Estoy un poco fuera de juego (medicamentos), pero no obstante, agradecida y aliviada por haber terminado mis seis tratamientos de quimioterapia”, tuiteó Evert en ese momento. A diferencia del cáncer de su hermana, que ya se había extendido por todo el cuerpo cuando se detectó por primera vez, el cáncer de Evert se detectó y se trató lo suficientemente pronto como para que pueda disfrutar de una recuperación completa, según sus médicos.

Pruebas genéticas: “No se trata sólo de recibir el resultado por correo”

Lynn Cancer Institute en Boca Raton Regional Hospital, que forma parte de Baptist Health South Florida

La Dra. Morrell dice que la experiencia de Evert es una razón más para buscar atención oncológica en un centro oncológico como Lynn Cancer Institute, que cuenta con un programa de genética bien establecido y ofrece opciones de detección y tratamiento integrales, todo bajo un mismo techo.

El gene BRCA que causa el cáncer de seno también causa el cáncer de ovario, por lo que las mujeres deben hacerse pruebas para ambos, aconseja la Dra. Morrell. Y lo que es más importante, dice, si su prueba genética revela que tiene una variante, debe mantenerse en contacto regularmente con su médico y con el laboratorio. No se limite a considerar su prueba genética como una medida “de una sola vez” y a archivarla, dice ella.

“No sólo se trata de recibir el resultado de la prueba por correo”, advierte la Dra. Morrell. “Siempre estamos avanzando en la comprensión y el tratamiento del cáncer y, a medida que la ciencia avanza, uno quiere asegurarse de tener la comprensión más precisa y actualizada de su propio riesgo personal”, dice ella. “Hacer eso marcó la diferencia para Evert”.

Según la Dra. Morrell, las recomendaciones actuales son que cualquier mujer que haya padecido un cáncer ovárico o lo tenga en sus antecedentes familiares se someta a pruebas genéticas para detectar los genes heredados que pueden causar este tipo de cáncer.

“Si tiene antecedentes familiares de cáncer ovárico, hágase la prueba del gene e inste a otros miembros de su familia a que hagan lo mismo”, aconseja la Dra. Morrell. “Si la prueba revela que usted tiene el gen, sus probabilidades de desarrollar un cáncer aumentan dramáticamente, pasando del uno o el dos por ciento al 40 por ciento”.

El diagnóstico del cáncer de ovario requiere una acción rápida y decisiva

La Dra. Morrell recuerda a las mujeres que el mejor enfoque para el cáncer de ovario sigue siendo la concienciación y la prevención. Eso significa conocer los riesgos y actuar con decisión si se recibe un diagnóstico, dice la Dra. Morrell.

Algunas mujeres, que se enfrentan a una enfermedad potencialmente mortal o a una alta probabilidad de desarrollar cáncer de ovario o de seno, optan por extirparse esos órganos de forma profiláctica, por medio de una cirugía preventiva, dice la Dra. Morrell.

“Gracias a las pruebas genéticas, ahora podemos identificar a las mujeres que corren el riesgo de desarrollar un cáncer de ovario o de seno, y evitar que se desarrolle ese cáncer”, afirma ella. “Pero una vez que se diagnostica, hay que actuar con rapidez porque seguirá extendiéndose rápidamente. Si se espera demasiado, nos quedamos sin opciones de tratamiento”.

Lynn Cancer Institute ampliará y realzará las pruebas genéticas

En conjunto con Lynn Women’s Institute, Lynn Cancer Institute inaugurará este año el Morgan Pressel Center for Cancer Genetics, cuyo objetivo es que las pruebas genéticas sean accesibles a un número aún mayor de mujeres, según la Dra. Morrell.

La golfista profesional Morgan Pressel perdió a su madre por cáncer de seno cuando tenía 15 años

Mientras que el cáncer ovárico no suele aparecer en mujeres menores de cuarenta años, el cáncer de seno puede aparecer a partir de los 25 años, señala la Dra. Morrell. “Instamos a las mujeres a que empiecen a hacerse las pruebas genéticas antes de llegar a los 40, y eso es algo que pueden hacer fácilmente aquí, junto con sus otras pruebas periódicas de detección”.

Con el apoyo de la golfista profesional estadounidense y nativa de la Florida, Morgan Pressel, el nuevo centro promete mantener a Lynn Cancer Institute a la vanguardia de la atención del cáncer en la región. “Ahora podemos marcar realmente la diferencia, y su información puede tener un impacto positivo en las generaciones de mujeres venideras”, dice la Dra. Morrell.

En cuanto a Evert, dice que espera que su historia inspire a las mujeres a estar conscientes de su cuerpo y a hacerse pruebas de detección del cáncer antes de que sea demasiado tarde. “Necesitamos tener estas conversaciones”, dijo Evert en una entrevista después de su sexta y última sesión de quimioterapia en mayo. “El cáncer de ovario es una enfermedad muy mortal. Cualquier información es poder”.