Dos cirugías de la columna en Miami Neuroscience Institute salvan la movilidad de una enfermera y también la carrera que ama

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Publicado

22 de September de 2021


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Ignorar el dolor de espalda persistente no es una buena idea, porque nunca se sabe si es la señal de su cuerpo de que algo serio está causando ese malestar.

Ese fue el caso de Melanie Santos, R.N., que trató de aguantar cuando experimentó dolor de espalda, dolor en las piernas y entumecimiento en el hombro. De repente, un día no pudo caminar y terminó en el Departamento de Emergencia de Baptist Hospital

donde se enteró de que su movilidad a largo plazo podía estar en peligro.

Gracias a dos procedimientos quirúrgicos con la neurocirujana Jobyna Whiting, M.D. director de cirugía degenerativa de la columna vertebral de Miami Neuroscience Institute, Santos se ha recuperado, ha vuelto al trabajo que ama y está más activa que nunca.

Un descubrimiento sorprendente

Como enfermera de cabecera por más de 20 años, Santos pensó que sus problemas de la espalda baja y las piernas estaban causados por el esfuerzo físico de atender a los pacientes. Pensó que se trataba de fatiga muscular o quizás de ciática, un problema nervioso común que suele tratarse con el cuidado personal. Dice ella que siguió tomando antiinflamatorios sin receta y descansando, pero el dolor se estaba volviendo debilitante.

Un día especialmente insoportable, su hija y sus compañeros de trabajo le insistieron que acudiera a la sala de emergencia. Fue entonces cuando se enteró de que tenía un disco herniado en la zona lumbar de la espalda, pero eso no era todo.

“Mientras estaba en la sala de emergencia, le comenté al médico de emergencia que el hombro derecho se me estaba entumeciendo desde hacía un par de meses”, dijo Santos. Preocupado, el médico decidió hacerle una exploración completa de la columna vertebral, y descubrió otro disco herniado, esta vez en el cuello.

“En realidad estaba presionando la médula espinal, que es básicamente el peor de los casos. La médula espinal es un bien muy preciado, si se quiere ver de esa forma. Es un área pequeña y controla una gran parte del cuerpo. Así que no hace falta mucha presión para empezar a causar problemas”, dijo la Dra. Whiting. “Teníamos que dar prioridad al cuello porque el peligro era muy real”.

Tomando acción

Santos fue ingresada inmediatamente. La Dra. Whiting recomendó una discectomía cervical anterior y la fusión de dos vértebras del cuello. Aunque no ayudaría con el dolor de la parte baja de la espalda y de las piernas de Santos, el procedimiento eliminaría la presión en su médula espinal y estabilizaría la situación.

“Era bastante grave”, dijo la Dra. Whiting. “Ella esperaba escuchar tal vez algo sobre lo que podíamos hacer por su espalda. Y ahora le digo que tiene presión en la médula espinal y que, si no hace algo al respecto, corre el riesgo de perder la capacidad de usar las manos, de perder la capacidad de usar las piernas adecuadamente, e incluso de perder la capacidad de controlar el intestino y la vejiga”.

“El asunto es que la médula espinal, sobre todo en el cuello, lo controla todo. Así que si la médula espinal está en peligro, usted se arriesga a perder toda la capacidad de mover su cuerpo de forma independiente”.

Dos días después, mediante una incisión a través de la parte delantera del cuello, la Dra. Whiting retiró cuidadosamente el disco roto de material esponjoso que amortigua la vértebra, despegándolo de la médula espinal. Insertó material para rellenar el espacio y luego utilizó una placa de titanio y dos pequeños tornillos para mantener unida la vértebra.

Luego, semanas más tarde, cuando Santos se recuperó de la operación del cuello, la Dra. Whiting realizó un procedimiento similar para descomprimir el nervio en la parte baja de la espalda de Santos, después de haber determinado que los remedios menos invasivos, como las inyecciones epidurales y la fisioterapia, no resolverían el problema. Utilizó tornillos, varillas y un injerto óseo para fusionar la vértebra, resolviendo la inestabilidad que había pinchado gravemente un nervio y eliminando la posibilidad de nuevos dolores.

Siguiendo adelante

Ahora totalmente recuperada, Santos está enormemente agradecida por la excelente atención que recibió de la Dra. Whiting y de Miami Neuroscience Institute. Ha podido viajar, hacer ejercicio y volver al trabajo. Ella trata de no pensar en lo que podría haber pasado si no hubiera buscado atención y descubierto el problema en su cuello.

“Probablemente estaría incapacitada, no podría trabajar, no podría vivir la vida que quiero, hacer el trabajo que me gusta, que es la enfermería, y disfrutar de mi familia”, dice ella. “Mi consejo para las personas que están pensando en autodiagnosticarse el dolor de cuello y espalda es que programen una consulta. Hay que buscar una opinión experta y profesional”.

La Dra. Whiting dice que muchas personas descartan sus molestias como dolores rutinarios. No se molestan en hablar de ellos con un médico, cuando en realidad deberían hacerlo.

“Yo pienso que hay muchas personas que básicamente aguantan el dolor mucho más tiempo de lo necesario porque simplemente asumen que no puede ser nada serio o significativo”, dijo ella. “Básicamente, si usted ha tenido un dolor persistente en la espalda, la pierna o el brazo que ha durado más de una semana o algo así, y no está respondiendo al descanso normal o al ibuprofeno o cosas así, creo que es muy razonable hablar con su médico acerca de ello”.

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