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Desafiando las probabilidades: Él sobrevivió un aneurisma cerebral roto dos veces

Javier Quintana de 53 años, padre e ingeniero de redes, estaba activo y en buena forma física. Jugaba tenis regularmente y levantaba pesas tres veces por semana. Pero un día mientras jugaba tenis, sintió el peor dolor que jamás había sentido en su vida – a pesar de haber sufrido de migrañas desde su niñez.

“Me subió por la parte de atrás del cuello hasta el cerebro”, recuerda el Sr. Quintana, quien no sufría de presión alta ni de otros serios factores de riesgo. “Y me sentía como si alguien me estuviera apretando el cerebro. Fue el peor dolor que jamás había sentido”.

A través de los próximos días, luego de dos visitas al hospital, un escán por CT y un MRI ordenado por su médico de atención primaria, el Sr. Quintana atravesó por una serie de eventos que estadísticamente no debió haber sobrevivido.

Resultó que el dolor que sintió mientras jugaba tenis era un aneurisma roto que había dejado de sangrar por sí solo, una ocurrencia algo rara, dice el neurorradiólogo intervencionista Guilherme Dabus, M.D. del Baptist Health Neuroscience Center y Miami Cardiac & Vascular Institute. Poco más de una semana después, el Sr. Quintana estaba en su casa cuando comenzó a tener síntomas de un infarto cerebral, incluyendo la cara caída, problemas al hablar, pérdida del equilibrio y debilidad en un lado del cuerpo.

El Sr. Quintana fue trasladado de emergencia a Baptist Hospital of Miami, donde los médicos descubrirían que el aneurisma se le había reventado por segunda vez. La extraordinaria adversidad del Sr. Quintana culminó en un procedimiento de siete horas que le salvó la vida.

Como el aneurisma era bastante ancho, un procedimiento mínimamente invasivo fue descartado por el equipo multidisciplinario del Baptist Health Neuroscience Center, que incluyó al Dr. Dabus y a Vitaly Siomin, M.D., neurocirujano con Miami Cancer Institute. El Dr. Siomin le realizó una craneotomía al Sr. Quintana, la cual involucró remover quirúrgicamente una parte del hueso del cráneo para exponer al cerebro.

El aneurisma fue tratado con un “clip” microquirúrgico, que es un pequeño clip de metal colocado en la apertura del cuello del aneurisma para obstruir el flujo de sangre, y que permanece dentro del cerebro.

“Javier ha sido extremadamente afortunado para alguien cuyo aneurisma se le reventó dos veces”, dice el Dr. Dabus. “Alrededor de un 20 a un 30 por ciento de los pacientes mueren de inmediato sin tan siquiera llegar al hospital. De los que sobreviven, alrededor de un 30 por ciento aún mueren por esta causa, 30 por ciento sobreviven con alguna discapacidad y sólo un 30 por ciento básicamente vuelven a sus vidas normales como eran antes”.

El Sr. Quintana dice que está volviendo lentamente al ritmo de una vida normal, pero no ha llegado al punto de poder resumir es estilo de vida activo que disfrutaba anteriormente. “Yo definitivamente tengo un mensaje: Si usted alguna vez siente un dolor y es el tipo de dolor que nunca había sentido antes, vaya a la sala de emergencia de inmediato”, dice él. “Vale la pena ir para asegurarse de que está bien”.

El Sr. Quintana añade que se siente muy agradecido estos días. “Estoy muy agradecido con el personal de enfermería – obviamente los médicos son fenomenales – pero el personal de enfermería es igualmente fenomenal. Les estoy sumamente agradecido”, dijo él. “Me ayudaron a lidiar con esto. Esto ha sido muy doloroso y muy emotivo así que tengo mucho agradecimiento”.