Cuando una cirujana del seno se convierte en la paciente: Cómo es hacerse un MRI de los senos

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Publicado

12 de October de 2021


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Como oncóloga quirúrgica del seno en Miami Cancer Institute y como alguien con antecedentes familiares de cáncer de seno, practico lo que predico cuando se trata de las pruebas de detección. Sé que tengo un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, por lo que siempre he sido diligente con mis autoexámenes mensuales y mis mamografías anuales. Este año, incluso he suplementado mis pruebas regulares con una resonancia magnética (MRI) de los senos. Los resultados me darían un susto – y una mayor apreciación de lo que mis pacientes pasan cuando se enteran de que pueden tener cáncer de seno.

Starr Mautner, M.D., oncóloga quirúrgica del seno en Miami Cancer Institute

A mi madre le diagnosticaron cáncer de seno a los 47 años, así que hace un par de años empecé a hacerme mis propias pruebas de detección con mamografías y ultrasonidos de los senos. Aunque mi tejido mamario es denso, siempre me ha tranquilizado el hecho de que mis mamografías hayan parecido normales y estables. Sin embargo, para las mujeres que, como yo, tienen un tejido muy denso o un riesgo de cáncer de mama a lo largo de su vida superior al 20 por ciento, se recomienda una resonancia magnética de los senos porque es muy sensible y puede revelar incluso los tumores más pequeños.

Dado que envío a mis propias pacientes a hacerse MRIs cuando es apropiado, tengo una buena idea de lo que eso implica; la mayoría de las que se han sometido a una la describen como “incómoda”. Ahora estaba a punto de probar mi propia medicina.

Bienvenida a la máquina

Para la resonancia magnética de los senos, tuve que acostarme boca abajo en una mesa, con la cara acunada por una almohada en forma de dona y los pechos colgando por dos agujeros debajo. Las enfermeras y los técnicos de radiología fueron muy amables y me mantuvieron informada de todo lo que sucedía. Mientras la mesa se movía lentamente por la máquina de resonancia magnética, una potente fuerza magnética tomaba imágenes de mi tejido mamario. A continuación, se inyectó un agente de contraste por vía intravenosa y se tomó otra serie de imágenes.

La prueba completa duró unos 25 minutos. No me resultó especialmente claustrofóbica, pero el sonido de la máquina seguía siendo fuerte y chocante, aunque estuve escuchando música con auriculares todo el tiempo. Además, me enfoqué en permanecer completamente inmóvil, ya que cualquier movimiento durante la prueba puede hacer que las imágenes sean borrosas e ilegibles.

Los falsos positivos son comunes

Cuando envío a las pacientes a hacerse un MRI del seno, les advierto que, debido a su mayor sensibilidad, es muy común tener una lectura falsa positiva, o un área realzada pero que no es realmente un cáncer. Sabiendo esto, me preparé mentalmente para que mi MRI encontrara algo que requiriera seguimiento.

Me sorprendí cuando la resonancia magnética reveló no una, sino tres “áreas realzadas”, una en el seno izquierdo y dos en el derecho, que requerirían biopsias. Requerí unas cuantas horas para procesar esta noticia, pero después de revisar las imágenes yo misma, me di cuenta de que realmente necesitaba las biopsias.

Significaría volver a la máquina de resonancia magnética, esta vez durante más tiempo y con grandes agujas insertadas en mis senos (bajo anestesia local, por supuesto) para obtener muestras para la biopsia. Me asusté un poco y lloré un poco, pero me recordé a mí misma lo que les digo a mis propias pacientes:

“Esta es tu primera resonancia magnética del seno, así que no tienes nada con lo que comparar y lo que aparezca podría ser completamente normal”.

“Como los MRIs son tan sensibles, es extremadamente común encontrar algo”.

“Si encontramos algo, lo más probable es que sea benigno”.

“Si realmente es un cáncer, es extremadamente pequeño y se detectó lo suficientemente temprano para tratarlo”.

El procedimiento en sí tomó más de dos horas, de principio a fin. Después, me puse un sostén deportivo ajustado y me puse un sostén de compresión encima con bolsas de hielo entre ellas para evitar que mis pechos se movieran y para limitar cualquier hematoma o inflamación. Me puse árnica tópica en las zonas para limitar aún más los moretones y tomé las cosas con calma durante unas 24 horas.

Los resultados

Al día siguiente, me sentí muy aliviada al saber que los tres puntos eran realmente benignos. Estaba muy agradecida por saber que podría seguir atendiendo a mis pacientes y a mi familia sin tener que pasar por en la sala de operaciones o por un tratamiento adicional. Una semana más tarde, volví a jugar tenis con un sostén deportivo ajustado y, a las dos semanas, los hematomas y la hinchazón me habían desaparecido por completo.

Como oncóloga quirúrgica, me enorgullece poder relacionarme con mis pacientes y reconfortarlas durante su camino. Haber experimentado una pequeña parte de lo que muchas de ellas atraviesan me ha dado aún más empatía por cómo se sienten mis pacientes durante su diagnóstico y seguimiento.

Mi experiencia también me ha dado un aprecio aún mayor por mi propio personal aquí en el Centro del Seno de Miami Cancer Institute y que me ayudó a sentirme muy cómoda. Sé, por trabajar al lado de ellos cada día, que hacen lo mismo por todas nuestras pacientes, no sólo por las que resultan ser cirujanas de seno aquí.

Un último recordatorio para todas las mujeres que lean esto: por favor, manténganse al día con sus mamografías anuales y otros exámenes de salud. Y si usted es como yo y tiene un tejido mamario denso o un riesgo elevado de cáncer de seno, considere la posibilidad de hablar con su médico acerca de hacerse un MRI del seno. Al igual que cualquier otro tipo d cáncer, la detección temprana casi siempre conduce a los mejores resultados.

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