Consejos de una sobreviviente de cáncer de seno: No se salten las mamografías

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Publicado

7 de October de 2021


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Marlen Acosta-García fue diligente a la hora de hacerse su primera mamografía a los 40 años, como es recomendado. Sin embargo, su salud pasó a un segundo plano cuando su carrera de abogada y la crianza de sus cuatro varones se convirtieron en una prioridad. Siete años más tarde, con su segunda mamografía, seguida de un ultrasonido y una biopsia, le diagnosticaron cáncer de seno.

Su Mensaje

“A veces nos asusta lo desconocido”, dice ella. “Pero no aplacen sus mamografías. Yo tuve mucha suerte de que esto se detectara temprano. Pero, sinceramente, creo que si me hubiera hecho mis mamografías anuales, lo habría detectado antes y posiblemente hubiera podido evitar la quimioterapia.”


Marlen Acosta-García

Lauren Carcas, M.D., oncóloga médica en la instalación de Miami Cancer Institute en Plantation, parte de Baptist Health South Florida, trató a la residente de Miami Lakes. “Hubo muchos años en los que se puso en el último lugar, lo que suele ocurrir cuando se es una madre ocupada”, dice la Dra. Carcas. “Ella no se dio cuenta del tiempo que había pasado. Es muy afortunada de haber ido y de que se haya detectado a tiempo. Realmente le salvó la vida. Sin embargo, es muy importante no arriesgarse como hizo ella.”

Una actitud de ‘¡Vamos!’

Puede que la Sra. Acosta-García haya retrasado sus mamografías, pero una vez que recibió el diagnóstico de cáncer de seno triple negativo en fase inicial, siguió adelante con determinación.

“Cuando pienso en Marlen, pienso en la fuerza”, dice la Dra. Carcas. “Ella enfrenta la vida como se le presenta. No se queja. Sé que ella y su esposo estaban abrumados, pero ni una sola vez rehuyeron las recomendaciones de tratamiento. Siempre estuvieron de acuerdo”.

“Desde el momento en que la doctora me dijo: ‘Tienes cáncer’, me dije: ‘¡Vamos! Empecemos.'”, dice la Sra. Acosta-García. Ella y su esposo, Ramón García, empezaron por darle la noticia a sus hijos, que entonces tenían entre 12 y 24 años. En una cita médica posterior, la Dra. Carcas, que casualmente es madre de dos varones, se encargó de buscar a los hermanos García afuera y preguntarles si tenían alguna pregunta. “¿Quién hace eso?”, pregunta la Sra. Acosta-García. “Fue increíble. No endulza las noticias, sino que se toma su tiempo para explicar todo y es muy tranquilizadora y calmada”.

Tratamiento personalizado

La Sra. Acosta-García comenzó la quimioterapia unas cuantas semanas después de su diagnóstico de agosto de 2019.

Uno de los objetivos de la quimioterapia neoadyuvante, la quimioterapia antes de la cirugía, es reducir el tamaño del tumor, aumentando las probabilidades de que todas las células cancerosas se eliminen durante la cirugía.


Marlen Acosta-García con su familia.

La Sra. Acosta-García, que formaba parte de la facultad del programa magnético de derecho de Barbara Goleman Senior High cuando empezó el tratamiento, siguió dando clases durante la quimioterapia. “Nunca perdí un día de trabajo”, dice ella, y añade que sus compañeros la sustituían si tenía que irse antes de tiempo para el tratamiento y que los estudiantes se quedaban en casa si estaban enfermos. “La gripe anduvo por ahí, y también la COVID-19, pero nunca llegó a mi clase”. Ella también ayuda a su esposo a entrenar al equipo de voleibol de la escuela.

Debido a que algunos cánceres de seno triple negativos están relacionados con mutaciones genéticas que están asociadas con un aumento significativo del riesgo de padecer cáncer de seno a lo largo de la vida, los resultados de las pruebas genéticas ayudan a tomar decisiones de tratamiento. A las pacientes con resultados positivos se les puede aconsejar que se sometan a quimioterapia y luego a una mastectomía bilateral. Las pruebas genéticas de la Sra. Acosta-García resultaron negativas y, junto con el pequeño tamaño del tumor, optó por una lumpectomía y radiación. Se sometió a una cirugía ambulatoria el 18 de febrero del 2020, comenzó la radiación en abril y completó su tratamiento en mayo del año pasado.

Reduciendo sus probabilidades de cáncer en el futuro

Hoy, dos años después de haber comenzado su tratamiento, la Sra. Acosta-García es sobreviviente de cáncer. Sin embargo, está muy consciente de que la falta de ejercicio y la obesidad contribuyen al riesgo de recurrencia del cáncer. Por eso ha aprovechado el Programa de Supervivencia de Miami Cancer Institute, donde ha perdido 30 libras trabajando con una nutricionista y un fisiólogo de ejercicio oncológico durante los últimos meses.

 Ella ahora disfruta de la vida con su familia, que incluye dos nietas. “Por fin tengo niñas”, dice riendo. “Me hago mamografías cada seis meses para que, si vuelve a aparecer, pueda detectarlo rápidamente. Estoy comiendo los alimentos adecuados y haciendo ejercicio. Tengo que ponerme en primer lugar. Si no estoy funcionando al 100%, no puedo ser útil para mi familia”.

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