Cómo perjudica el estrés a la salud del corazón y qué debe hacer al respecto

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Publicado

3 de February de 2022


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“Relájese”. Ese es probablemente el último consejo que usted quiere escuchar si está estresado. Esa sola palabra puede hacer que su presión sanguínea se dispare y que aumente – no disminuya – su ansiedad, agitación o ira.

Aun así, es importante para su salud que busque soluciones si experimenta mucha tensión, frustración o preocupación. El estrés no es sólo un estado de ánimo, sino que provoca respuestas fisiológicas que pueden tener graves repercusiones a largo plazo en el cuerpo, sobre todo en la salud cardiovascular.

“La depresión, la ansiedad y el estrés son factores que sabemos que causan inflamación con el tiempo”, dice la cardióloga Paula Montana De La Cadena, M.D., de Miami Cardiac & Vascular Institute, que forma parte de Baptist Health South Florida. “La inflamación puede contribuir a la arterioesclerosis y aumentar el riesgo para infartos cerebrales, ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca, e incluso la muerte súbita”.

Entender la respuesta al estrés


Cardióloga Paula Montana De La Cadena, M.D., de Miami Cardiac & Vascular Institute.

El estrés es una respuesta neurológica natural a una amenaza o peligro. Durante los acontecimientos estresantes, el cerebro envía señales al cuerpo para que libere hormonas, dándole un golpe de energía de “lucha o huida” para alimentar su respuesta. Un ejemplo es la descarga de epinefrina, también conocida como adrenalina, que recibes cuando un carro se le cruza de repente en la carretera; casi sin pensarlo, pisa el freno para evitar un accidente.

Ese reflejo es el resultado de una compleja cascada de hormonas orquestada por el cerebro, que está programado para su autoconservación. Cuando la amenaza retrocede, el cerebro está diseñado para frenar la liberación de esas hormonas. Pero no todos los desencadenantes pasan tan rápido. El estrés continuado por el trabajo, la familia o las preocupaciones financieras, la ansiedad o la depresión pueden mantener la respuesta neurológica activada de forma crónica, como un motor que está al ralentí muy demasiado alto durante demasiado tiempo.

“A largo plazo, si se tiene una exposición prolongada a niveles elevados de epinefrina y cortisol, puede ser muy perjudicial para el sistema cardiovascular”, explicó recientemente Andrea Vitello, M.D., cardióloga del Miami Cardiac & Vascular Institute y miembro del equipo de prevención y reducción de riesgos del Instituto, en un episodio del podcast en inglés de Baptist Health, HealthTalk. “El cortisol eleva el azúcar en la sangre y aumenta la presión arterial, y la epinefrina aumenta el ritmo cardíaco. Esa combinación de factores – azúcar en sangre elevada, presión arterial elevada y frecuencia cardíaca elevada – puede ser muy perjudicial para el sistema cardiovascular.”

Con el tiempo, el estrés puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de ataques cardíacos o infartos cerebrales. Los estudios demuestran que el estrés continuo también puede afectar al sueño, contribuir a una alimentación y un consumo de alcohol poco saludables y agravar los problemas de salud mental, todo lo cual también puede repercutir en la salud física.

Cuando el estrés es un problema

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU., las mujeres son más propensas que los hombres a manifestar síntomas de estrés. Los expertos no conocen del todo la razón de esta diferencia, pero puede estar relacionada con la forma en que los cuerpos de hombres y las mujeres procesan las hormonas del estrés.

La Dra. Montana De La Cadena dice que ha observado que el estrés puede ser un reto para algunas de sus pacientes femeninas, que cargan con muchas responsabilidades. “Vemos a mujeres que hacen malabarismos con la familia, el trabajo, tal vez el cuidado del cónyuge o de los padres. Tienden a olvidarse de cuidarse a sí mismas”, dice ella.

Independientemente del sexo, todo el mundo debería tomar medidas para reducir el estrés, dice ella. “Yo siempre animo a mis pacientes a que hagan ejercicio. Para mí, el ejercicio es una gran terapia para muchas cosas, no sólo para la salud cardiovascular. Refuerza el sistema inmunológico y puede ayudar a mejorar la salud mental”, dice la Dra. Montana De La Cadena. Yo también recomiendo la relajación, como el yoga y la mediación, así como una buena higiene del sueño”.

Para algunos pacientes, sin embargo, eso podría no ser suficiente.  “Cuando identifico que el estrés está interfiriendo en su vida, les sugiero que busquen ayuda profesional, ya sea psicología o psiquiatría. Todos en algún momento necesitamos ayuda, y no hay nada malo con eso”.

Un buen terapeuta puede ayudarle a identificar el origen de su estrés y a encontrar estrategias para afrontarlo, dice la Dra. Montana De La Cadena. En algunos casos, los medicamentos podrían ser beneficiosos, lo que requeriría la guía de un médico. “La depresión o la ansiedad graves requieren tratamiento, y punto. Usted no podrá hacerlo por sí mismo”.

Si aún no tiene una relación con un profesional de salud mental, Care on Demand de Baptist Health es un lugar al que puede recurrir. El servicio de telesalud proporciona acceso virtual inmediato a médicos y expertos licenciados sin salir de su hogar por medio de su smartphone, tableta o computadora.

Por qué se deben buscar soluciones

Dejar su estrés sin controlar no le convierte en un héroe. Incluso si usted piensa que puedes lidiar con esto mentalmente, su cuerpo está respondiendo inconscientemente, con implicaciones a largo plazo.

La Dra. Montana De La Cadena señala que, en estos tiempos tan ocupados y complicados, es importante dar prioridad a su propia salud abordando los factores que pueden ser perjudiciales.

“La gente tiene que entender que el 80 por ciento de las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir”, dice ella. “Cuanto antes se empiece, más significativo será el impacto, especialmente cuando se trata de modificar el estilo de vida”. Carmen Barresi, consejera licenciada de salud mental del Departamento de Salud y Bienestar Comunitario de Baptist Health aconseja que, “Un buen punto de partida es reconocer cómo se siente.”

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