- Resource | Baptist Health South Florida - https://baptisthealth.net/baptist-health-news/es/ -

Cirugía de la columna cervical: Ella pensó que tenía ‘dolores de mamá’ – entonces se le entumeció el brazo

Porristas, voleibol, y paracaidismo. Esas son algunas de las cosas que disfrutaba Prisciliana Berrios De La Vega cuando estaba en la universidad. Ese estilo de vida activo también le causó dolores de espalda. Sin embargo, fue luego del nacimiento de su hijo a la edad de 38 años que el dolor empeoró y su brazo derecho comenzó a entumecerse, llevándola a realizarse una cirugía de la espina cervical en Miami Neuroscience Institute [1].

“Yo siempre fui bastante activa y hubo un tiempo en mi vida en el cual no lo fui. Me comía mis emociones, comía de todo y me sentía muy lenta”, dice la Sra. De La Vega. Cuando se comprometió para casarse, bajo 60 libras para su boda. Pasó algún tiempo y cuando su hijo cumplió dos años, se dio cuenta que el dolor de espalda le había empeorado.

“Yo pensaba: es porque estoy cargando al bebé; tengo 40 años; mis articulaciones no son lo que antes eran – esto es algo normal”, recuerda ella.

Fue solo cuando su brazo comenzó a entumecerse que se dio cuenta que algo no estaba bien. “No podía funcionar como mamá. No podía cargar a mi hijo, no podía jugar con él”, dijo ella con emoción. “¿No me puedes cargar mamá?”, preguntó Ever Berrios, su hijo. “Me senté en el piso y lo abracé porque no podía cargarlo”, dijo ella llorando.

Ese fue el momento en el cual la Sra. De La Vega decidió buscar atención médica para ayudar a encontrar una solución definitiva para su problema.

“Cuando conocí a Prisciliana, su primera preocupación era el dolor que tenía en la espalda baja”, explicó Justin Thottam, D.O. [2], fisiatra con el Spine Center [3] de Miami Neuroscience Institute [1]. “Al hacerle un examen físico completo, pude ver una anormalidad, lo cual me indicó que tenía que obtener otras imágenes de su cuello. La referí a la Dra. Jobyna Whiting, ya que sé de sus amplios conocimientos y de sus excelentes habilidades. También sé que la Dra. Whiting sólo hace operaciones cuando son absolutamente necesarias, lo cual es algo que yo verdaderamente aprecio de cualquier cirujano”.

Jobyna Whiting, M.D. [4] de Miami Neuroscience Institute [1] dijo que vio de inmediato que la Sra. De La Vega tenía una condición muy seria.

“Ella llegó a Miami Neuroscience Institute [1] quejándose de dolor de espalda”, recuerda la Dra. Whiting. “Pero se descubrió que ella tenía un problema mucho más potencialmente peligroso a la misma vez, y eso les permitió referirla a alguien como yo, que podría ayudarla con eso”.

La Dra. Whiting le explicó a la Sra. De La Vega que el MRI de su cuello había encontrado una anormalidad y una compresión de la médula espinal que le estaba causando el entumecimiento del brazo y la debilidad en el agarre de su mano. Ella expresó que era importante que la paciente se sometiera a una cirugía para evitar una posible lesión a la médula espinal.

“Mi mamá murió en un hospital. Mi papá murió en un hospital. Hasta el olor del hospital me causa una reacción de estrés postraumático, pero tenía que hacerlo”, dijo la Sra. De La Vega. “No me iba a morir de miedo. Tenía que confiar en mi cirujana”.

El procedimiento quirúrgico

El procedimiento que le fue realizado a la Sra. De La Vega se llama “discectomía cervical anterior con fusión” y le fue realizado en el nivel cervical 5 al nivel cervical 6. La Dra. Whiting explicó lo que eso significa en palabras más simples: “Quité el disco de la parte anterior hasta poder separarlo de la médula espinal y los nervios, y luego lo reemplacé con un pequeño injerto con hueso de un cadáver, y luego una placa corta que coloqué frente a los dos huesos”.

“Desde el momento que me desperté, ya no tenía dolor en el cuello”, dijo la Sra. De La Vega. “Ya no se me duerme el brazo. ¡Lo que fuera que hizo la doctora me funcionó!”

La Dr. Whiting dijo que la condición con la cual había sido diagnosticada la Sra. De La Vega podría progresar a una lesión permanente de la médula espinal, y causar trastornos “como pérdida de función; pérdida del uso de las manos; pérdida de la habilidad para usar las piernas; pérdida de control en el intestino y la vejiga. No era una opción segura elegir no proceder con la cirugía”.

La vida después de la cirugía

La Sra. De La Vega se siente positiva acerca del futuro. “Ahora mi horizonte luce como debe lucir. Voy a volver a jugar voleibol; Voy a poder ir a la playa; Voy a poder volver a cargar a mi niño; Voy a poder ir a su día de campo (field day) y hacer, no sé, la carrera de tres pies – Y eso es lo que yo quiero”.

La Sra. De La Vega quedó muy satisfecha con su experiencia en Miami Neuroscience Institute [1]. “Me encontraron algo que yo ni siquiera sabía que podía tener, y porque me escucharon, se pudieron dar cuenta lo que andaba mal en mí”.

Uno de los factores que dictó la diferencia para la Sra. De La Vega fue que su cirujana era mujer. “No hay muchos neurocirujanos, y para que fuera una mujer…ella es brillante”, dijo ella. “Es tan elocuente. No lucía cansada, lucía fresca y lista para rocanrolear. Es bueno ver mujeres en el campo de la neurocirugía”. Existe un gran desbalance entre el número de neurocirujanos hombres y neurocirujanas mujeres disponibles, según la Dra. Whiting. “Hay muchos pacientes que se sienten mucho más cómodas como mujeres al interactuar con una cirujana”, dijo la Dra. Whiting.