Salud infantil: piscinas en casa y seguridad al nadar

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Publicado

18 de May de 2020


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Aunque las piscinas y las playas públicas en su mayoría siguen cerradas al público durante la pandemia de COVID-19, la seguridad a la hora de nadar debe continuar siendo la prioridad de las familias que tengan piscinas en su casa, o que vivan en edificios o complejos de apartamentos con piscinas que hayan reabierto para el disfrute de los residentes.

En comparación con lo que ocurría en esta misma época el año pasado, a finales de esta primavera parece haber más lesiones y ahogamientos en niños relacionados con piscinas, según afirma el Dr. Fernando Mendoza, jefe de pediatría y director médico de emergencias pediátricas de Baptist Hospital.

“Hemos empezado a ver un poco más de lesiones por inmersión o ahogamientos (no mortales) en la sala de emergencias, un poco más temprano de lo normal”, señaló el Dr. Mendoza. “Y ha sido muy trágico. Ya hemos visto un par de estos, lo que representa un leve repunte comparado con el año pasado”.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) han publicado directrices para las piscinas públicas, los jacuzzis y los parques acuáticos durante la COVID-19, ya que la reapertura de las instalaciones acuáticas y las piscinas comunitarias se pondrá en marcha en las próximas semanas.

De los más de 3500 ahogamientos accidentales anuales (no relacionados con navegación) en los EE. UU., alrededor de uno de cada cinco son niños de 14 años o menos, según los CDC. “Por cada niño que muere ahogado, otros cinco reciben atención en la sala de emergencias por lesiones de inmersión no mortales”, afirman los CDC. Pero, por supuesto, estas estadísticas se aplican a épocas normales. La pandemia del coronavirus ha obligado a los niños a pasar más tiempo en casa, y las medidas de seguridad en las piscinas, incluidas las barreras, deben estar colocadas y se las debe verificar, señala el Dr. Mendoza.

“Al tener piscinas en casa, los niños van a deambular y hay que tener sumo cuidado con la seguridad en las piscinas”, enfatiza el Dr. Mendoza. “Esto incluye tener alarmas en las puertas del patio de atrás, para poder saber si un niño sale. Y mantener colocada la cerca alrededor de la piscina (aunque los niños pequeños son bastante ingeniosos) será una medida de disuasión, no de prevención, sino de disuasión”.

De los más de 3500 ahogamientos accidentales anuales (no relacionados con navegación) en los EE. UU., alrededor de uno de cada cinco son niños de 14 años o menos, según los CDC. “Por cada niño que muere ahogado, otros cinco reciben atención en la sala de emergencias por lesiones de inmersión no mortales”, afirman los CDC.

El evento sobre seguridad al nadar Water Safety Splash Day de este año, patrocinado por West Kendall Baptist Hospital y Baptist Children’s Hospital, se canceló debido a la pandemia del coronavirus. Durante el evento, el grupo Little Swimmers normalmente ofrece lecciones básicas de natación, evaluaciones y demostraciones vitales de resucitación cardiopulmonar.  La idea de dicha jornada surgió de la Dra. Zulma Berrios, principal oficial médico de West Kendall Baptist Hospital, después de que su familia sufriera una pérdida trágica que involucró a una joven víctima de ahogamiento.

En el sur de Florida los casos de ahogamientos o ahogamientos inminentes, llamados lesiones por inmersión, pueden ocurrir durante todo el año, pero los incidentes aumentan en el verano, según el Dr. Fernando Mendoza, director médico del Children’s Emergency Center de Baptist Children’s Hospital y director médico asociado de los servicios de emergencia de West Kendall Baptist Hospital.

“Tanto los niños como los adolescentes son propensos a los accidentes en el agua”, señaló el Dr. Mendoza. “Incluso los adolescentes, aunque sean nadadores con experiencia, corren un riesgo porque subestiman los peligros asociados a las actividades acuáticas. Saltar al agua desde un punto alto, jugar bruscamente en el agua o golpear las olas pueden ser causa de lesiones y ahogamiento entre estos jóvenes”.

El Dr. Mendoza recomienda que los padres supervisen a los niños pequeños cuando estén cerca del agua e instalen barreras físicas, como cerraduras en las puertas y cercas en las piscinas, para evitar el acceso a las piscinas cuando un adulto no esté cerca. En el caso de los niños mayores y los adolescentes, admite que es más difícil prevenir accidentes. Pero asegura que hablar con ellos sobre los riesgos de los comportamientos peligrosos puede resultar útil. No obstante, incluso los niños mayores necesitan la supervisión de los adultos.

“Sin la supervisión de un adulto aumenta considerable el riesgo de sufrir lesiones para todos los menores”, aseveró el Dr. Mendoza. “Ya que se vuelven más atrevidos y hacen cosas más arriesgadas que si hubiera un adulto presente. Así que siempre debería haber un adulto”.

Hasta el momento no existe evidencia de que la COVID-19 pueda propagarse a los seres humanos a través del uso de piscinas y jacuzzis, según apuntan los CDC. (Véase un artículo relacionado[DA2] .)

Normas de seguridad en piscinas domésticas
A continuación presentamos las pautas de seguridad en las piscinas compiladas por Little Swimmers.

  • Instalar una cerca como barrera de AL MENOS 4 pies de alto, aunque lo recomendable son 5 pies.
  • Instalar alarmas en las puertas que conduzcan a la piscina, al lago o al canal.
  • Instalar una alarma subacuática en la piscina.
  • Instalar una cubierta de drenaje con mecanismo de seguridad para evitar enganches.
  • Aprender reanimación cardiopulmonar.
  • Mantener los productos químicos en un área distante, lejos del alcance de los niños.
  • Invertir en clases de natación.
  • Mantener la superficie despejada, sin dispositivos de flotación o juguetes para que sea fácil ver claramente el fondo.
  • Evitar las puertas para mascotas en los mosquiteros, las cercas y las puertas, ya que los niños pequeños pueden gatear y atravesarlas.
  • Evitar correr, empujar y los juegos bruscos alrededor de la piscina.
  • Secarse bien antes de entrar en la casa para evitar lesiones por resbalones o que alguien más se lastime debido a un resbalón y una caída.
  • NO zambullirse (hacer clavados) en las partes poco profundas.
  • NO utilizar ningún recipiente de vidrio en la piscina, cerca o alrededor de esta.
  • Se debe tener especial precaución al utilizar un jacuzzi o spa con agua caliente ya que permanecer demasiado tiempo en agua caliente puede causar náuseas, mareos, vómitos, sobrecalentamiento y quemaduras en la piel. El agua caliente también puede causar somnolencia, cansancio y fatiga, lo que a su vez puede provocar ahogamiento.
  • Al final del día, siempre se debe revisar el área para asegurarse de que la cerca de la piscina esté bien colocada.
  • Recuerde que los niños son curiosos, si busca a un niño perdido, ¡busque PRIMERO en el agua!

Esté preparado en todo momento:
• Tenga a mano el equipo de rescate, por ejemplo: aro salvavidas, poste, dispositivo de flotación.
• Tenga un teléfono cerca de la piscina con la dirección de la casa en caso de que alguien que no sea usted necesite una referencia.
• Tenga a mano los números de teléfono de emergencia como el 911, control de envenenamiento 800-222-1222 y la policía local, como por ejemplo: estación de policía de Hammocks: 305-383-6800, estación de policía de Miami-Dade: 305-279-6929.

Baptist Health está abierto para brindarle atención cuando y donde la necesite. Haga clic aquí para RECIBIR ATENCIÓN AHORA.


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