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‘Básicamente recuperé mi vida’ – Cómo los expertos de Miami Neuroscience Institute derrotaron el tumor y el trastorno debilitante de esta estudiante universitaria

En marzo del 2020, la estudiante universitaria Gianna Schembari, de 23 años, empezó a luchar contra una enfermedad que, una vez diagnosticada, se enteró de que era un trastorno extremadamente raro del sistema endocrino, la compleja red de glándulas y órganos del cuerpo que utiliza las hormonas para controlar y coordinar funciones críticas como el metabolismo, el nivel de energía y la capacidad de respuesta a las lesiones, el estrés y el estado de ánimo.

“Los síntomas más notables que se produjeron tan pronto fueron el aumento significativo de peso y mis cambios de humor”, recuerda Schembari. “Empecé a entrar en un estado realmente depresivo. Tenía dolores de cabeza y palpitaciones. Es decir, las cosas empezaron a empeorar muy rápidamente”.

Eventualmente, una resonancia magnética reveló un pequeño tumor benigno llamado microadenoma situado en la glándula pituitaria de Gianna. Es un indicio de la enfermedad de Cushing, un trastorno raro y serio que sólo afecta a entre 10 y 15 personas por millón. Con los tratamientos quirúrgicos o médicos adecuados, una persona con Cushing puede volver a tener una vida más saludable, como fue el caso de Schembari después de reunirse con un equipo de expertos en la extirpación de tumores pituitarios de Miami Neuroscience Institute [1], que forma parte de Baptist Health.

(No deje de verlo (en inglés) y escuche a la paciente Gianna Schembari  y a su equipo quirúrgico: el neurocirujano Vitaly Siomin, M.D., Miami Neuroscience Institute, y Francisco Pernas, M.D., otorrinolaringólogo afiliado con Baptist Health Video by Carol Higgins.).


“La glándula pituitaria es una de las partes más críticas del cerebro y me la imagino como un centro de mando que produce las hormonas críticas y las envía al torrente sanguíneo”, explica el neurocirujano Vitaly Siomin, M.D. [2] “La enfermedad de Cushing es una condición en la cual una de las hormonas, que se llama ACTH, se produce en cantidades excesivas”.

Una vez en el torrente sanguíneo, la hormona ACTH estimula distintos órganos del cuerpo, y los pacientes “pueden presentarse clínicamente con presión alta y con cierta deposición de grasa de forma muy anormal. Algunos pacientes pueden descompensarse y desarrollar diabetes. La respuesta inmunitaria está alterada. Pueden desarrollar huesos frágiles, granos en la cara y otros problemas”.

Los medicamentos para ayudar a reducir el tumor presentaron efectos secundarios severos.

“Me puse muy, muy enferma”, dijo Schembari. “No podía funcionar. Estaba en cama. Estábamos como: Bueno, tal vez tengamos que ir a preguntar a otra persona lo que piensa”.

Schembari y su familia acudieron entonces al neurocirujano Michael McDermott, M.D. [3], ejecutivo médico principal de Miami Neuroscience Institute [1]. Para su caso se reunió un equipo multiespecializado de médicos con experiencia en el tratamiento de tumores pituitarios, entre los que se encontraban el neurocirujano Vitaly Siomin, M.D. y  Francisco Pernas, M.D., [4] otorrinolaringólogo (especialista en garganta, nariz y oídos), afiliado con Baptist Hospital y con otros centros de Baptist Health.  

“Cuando me reuní con el equipo de todos mis distintos médicos, sentí al instante que todo iba a salir bien”, dijo Schembari. “Sabían exactamente de qué se trataba y luego simplemente tenían su plan en cuanto al tratamiento”.

El Dr. Pernas enfatiza la importancia del enfoque de equipo de Miami Neuroscience Institute. “Algunos neurocirujanos hacen la cirugía por su cuenta”, dijo. “La dificultad está en la anatomía nasal. Nosotros, como otorrinolaringólogos, somos expertos en anatomía nasal y en endoscopia nasal.”

El Dr. Siomin explica cómo la tecnología ha ayudado a avanzar en la extirpación de los tumores pituitarios mediante técnicas mínimamente invasivas.

“Pudimos colocar los visores a través de las fosas nasales y navegar por ellos utilizando lo que se denomina tecnología guiada por imágenes”, dice el Dr. Siomin. “Es como el GPS que la mayoría de la gente utiliza para conducir. Utilizamos la misma tecnología para la cirugía, que nos ayuda a ir directamente al tumor, abrirlo mínimamente y extirparlo mediante la visualización endoscópica”.

Schembari recuerda su condición antes de la operación. “Tenía la presión alta, ansiedad, ataques de pánico, náuseas, vómitos… todo eso y tomaba unos cinco medicamentos”. Pero ahora está en camino hacia una recuperación completa. “Desde la operación, no tomo ni un solo medicamento y todos esos síntomas se han resuelto por completo”, dice ella. “Han pasado unos siete meses desde la operación y me siento increíble”.

Dice el Dr. Siomin del tumor pituitario: “Todo ha desaparecido. Y tiene un tejido pituitario normal”.

Decir que Schembari está agradecida es quedarse muy corta: “Son los mejores médicos del mundo. Me siento como una persona totalmente nueva. Básicamente he recuperado mi vida y estoy súper, súper feliz”.