Aumenta la concienciación acerca de la enfermedad arterial periférica (EAP), pero aún está poco diagnosticada

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Publicado

14 de September de 2021


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La enfermedad arterial periférica de las extremidades inferiores, o EAP, es poco diagnosticada, poco tratada y también subestimada en los Estados Unidos, a pesar de su prevalencia con un estimado de 8.5 millones de estadounidenses primordialmente mayores de 40 años con esta condición, según la American Heart Association (AHA) en una nueva declaración científica.

La EAP es un estrechamiento de las arterias periféricas que llevan la sangre desde el corazón a otras partes del cuerpo. El tipo más común es la enfermedad arterial periférica de las extremidades inferiores, en la cual se ve reducido el flujo de sangre hacia las piernas y los pies. (Septiembre es el Mes de la Concienciación de la Enfermedad Arterial Periférica).

“La magnitud y la significancia del deterioro funcional en la EAP está subestimada”, afirma la declaración científica de la AHA. “A pesar de la dificultad para caminar largas distancias, las personas con PAD frecuentemente tienen síntomas atípicos en las piernas que pueden ser confundidos con comorbilidades, tales como artritis de la cadera o la rodilla o estenosis espinal. Algunos clínicos también pueden atribuir la dificultad para caminar al proceso normal de envejecimiento”.

Tanto la EAP como la enfermedad de las arterias coronarias son causadas por la arterioesclerosis, o la acumulación de placa grasa en las arterias que por consiguiente las estrecha y las bloquea a través del cuerpo, incluyendo en el corazón, el cerebro, los brazos, las piernas, la pelvis y los riñones.

La EAP lleva consigo muchos riesgos para la salud


Ian del Conde, M.D., cardiólogo y especialista en medicina vascular que trata pacientes con EAP en Miami Cardiac & Vascular Institute

Miami Cardiac & Vascular Institute dirige y participa en numerosos ensayos clínicos sobre la EAP y otros problemas cardiovasculares. Ian del Conde, M.D., cardiólogo y especialista en medicina vascular que trata pacientes con EAP en Miami Cardiac & Vascular Institute, está de acuerdo con la posición de la AHA.

“Debido a que la enfermedad arterial periférica produce síntomas de clásicos de claudicación sólo en una minoría de los pacientes, los médicos y los proveedores de atención deben tener una mayor conciencia para este diagnóstico, que conlleva un mayor riesgo para los ataques cardiacos, los infartos cerebrales y también las complicaciones en las extremidades, tales como la amputación”, explica el Dr. Del Conde.

Los médicos deben examinar detalladamente a los pacientes con problemas en las extremidades inferiores. Los síntomas más comunes de la enfermedad arterial periférica de las extremidades inferiores son calambres, fatiga, dolor o molestias en los músculos de la pierna o la cadera al caminar o subir escaleras, dice la AHA. Este dolor probablemente disminuirá con el reposo, pero vuelve a aparecer cuando se camina de nuevo. 

“Es fundamental realizar un examen vascular específico, que incluya una inspección de los pies del paciente, quitándole las medias y los zapatos, y palpando cuidadosamente los pulsos del tobillo”, dice el Dr. Del Conde. “Hay una serie de pruebas diagnósticas relativamente sencillas que están fácilmente disponibles y que pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de la EAP”.

Miami Cardiac & Vascular Institute ofrece una variedad de tratamientos para prevenir que empeore la EAP y ofrece las más modernas tecnologías para restablecer el flujo sanguíneo, si fuera necesaria la intervención. También es anfitrión de una de las más importantes conferencias médicas anuales que reúne a los mejores especialistas del mundo para discutir los más recientes tratamientos para la EAP, así como otros descubrimientos.

“Si se establece un diagnóstico de EAP, a los pacientes típicamente se les empieza en las terapias adecuadas para ayudar a reducir su riesgo cardiovascular”, dice el Dr. Del Conde.

¿Quién está en riesgo?

Cualquiera puede sufrir de una enfermedad arterial periférica. Sin embargo, hay algunos factores de riesgo que pueden hacerle más propenso a la EAP, como el tabaquismo, la presión alta y el colesterol alto, la arterioesclerosis y tener 60 años o más. Los diabéticos y las personas de raza negra también tienen una tasa de EAP más alta que los demás.

“Todo el mundo debería tener una conversación con su médico de atención primaria acerca de la enfermedad arterial periférica”, dice el Dr. Conde. “Deberíamos examinar los pies de los pacientes y tomarles el pulso en los tobillos”. Las pruebas del pulso en los tobillos permiten al médico determinar si la sangre fluye normalmente por las piernas. Si la presión sanguínea en los tobillos es débil, se pueden sugerir más pruebas”.

¿Cómo se trata la EAP?

Si se le diagnostica la EAP, el tratamiento dependerá de su gravedad, su localización y su estado de salud general. En primer lugar, los médicos quieren asegurarse de que la enfermedad no progrese, por lo que los pacientes suelen recibir esteroides, así como también medicamentos para reducir la presión sanguínea y el colesterol. También es posible que se le administren medicamentos para prevenir la formación de un coágulo de sangre, que puede ocurrir cuando un vaso sanguíneo se estrecha. Por último, es posible que se le pida que haga cambios en su estilo de vida, como dejar de fumar, perder peso si tiene sobrepeso, hacer más ejercicio y beber más agua.

Las opciones de intervención incluyen un procedimiento mínimamente invasivo llamado angioplastia, en el cual se introduce un pequeño catéter a través de una arteria de la ingle hasta la obstrucción y se infla un globo, empujando la placa contra las paredes de la arteria. Algunos pacientes pueden necesitar una aterectomía, en la cual se elimina la placa de la arteria. En cualquiera de los casos, puede dejarse atrás una pequeña malla y un tubo metálico, o stent, para que el vaso permanezca abierto. Otros pueden someterse a un procedimiento de bypass, utilizando un vaso sanguíneo de otra parte del cuerpo o un vaso sintético.

“La concienciación acerca de la enfermedad arterial periférica sigue en aumento”, dice el Dr. Del Conde. “Pero hay que hacer más”.

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