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Publicado

28 de marzo de 2018


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Cuando la mayoría de las personas piensan en los factores de riesgo para la enfermedad cardiaca y para los problemas de salud cardiovasculares, el sueño no es algo que consideran. Sin embargo, la evidencia demuestra que las interrupciones en la duración del sueño diario tienen un efecto cuantificable en la salud del corazón.

Los trastornos del sueño son trastornos cardiovasculares

“Yo considero que los trastornos del sueño son trastornos cardiovasculares”, dijo Jonathan Fialkow, M.D., un cardiólogo preventivo con interés en la Medicina del Sueño. Esta profunda perspectiva sobre el sueño no es tan sorprendente considerando que el Dr. Fialkow es también un lipidólogo certificado por la American Board of Clinical Lipidology y sirve como director médico del Centro Para Dolores en el Pecho y el Laboratorio de Rehabilitación Cardiaca y Esfuerzo de Miami Cardiac & Vascular Institute  en Baptist Hospital.

“El sueño es un factor principal y no reconocido en la salud del corazón y en la enfermedad cardiaca”, dijo él. “Obtener suficiente sueño sin interrupción cada día es tan importante para la salud del corazón como lo son la buena nutrición y el ejercicio”.

La duración del sueño y el riesgo cardiovascular

La ciencia apoya el pensamiento del Dr. Fialkow. The Sleep Heart Health Study, publicado en el 2006 encontró que la duración del sueño fuera de las 7 a 8 horas diarias recomendadas para los adultos está asociada con un aumento en la prevalencia de la presión alta o hipertensión. Los estudios de observación subsecuentes, según el Dr. Fialkow, demuestran una relación entre las interrupciones del sueño y los marcadores comunes para el riesgo cardiovascular, así como la inflamación, los niveles elevados de colesterol y la resistencia a la insulina. Estos procesos son conocidos como contribuidores a la enfermedad de las arterias coronarias, los ataques cardiacos, los infartos cerebrales, la diabetes y la obesidad.

“Aún no estamos preparados para decir que la falta de sueño causa la enfermedad cardiovascular”, dijo él. “Pero no cabe duda de que estos marcadores de enfermedad cardiovascular están presentes en las personas con trastornos identificados del sueño como la apnea obstructiva del sueño. Lo que la ciencia aún no ha comprobado es si las interrupciones del sueño causan estos marcadores elevados para la enfermedad cardiovascular o si las personas con más marcadores para la enfermedad cardiovascular tienen patrones interrumpidos de sueño.

Mientras tanto, la American Heart Association publicó una declaración científica en el 2016 que sacó a relucir cómo los trastornos del sueño de larga y de corta duración como la apnea y el insomnio () están asociados con perfiles de riesgo y resultados cardiometabólicos adversos”. La declaración también sugirió que el tratamiento para esos trastornos puede proporcionar beneficios clínicos, especialmente para la presión alta.

Mejorando la salud cardiaca con el tratamiento para el sueño

Hay investigaciones en progreso para determinar si al tratar los trastornos del sueño, los médicos pueden ver una reducción en estos factores de riesgo cardiovasculares. El Dr. Fialkow predice que los resultados de estos estudios pueden cambiar la forma en la cual los cardiólogos y la comunidad médica en general ven la importancia del sueño.

“Si los estudios que se están realizando demuestran una reducción significativa en el riesgo cardiovascular cuando se trata el insomnio y la apnea del sueño, el sueño en sí se convierte en un factor de estilo de vida aún más importante, el cual podemos cambiar cuando se trata de frenar el riesgo de una persona para la enfermedad cardiovascular”, dijo él.

El Dr. Fialkow actualmente evalúa los hábitos de sueño de sus pacientes, incluyendo si estos tienen problemas para quedarse o para mantenerse dormidos, si roncan, si su sueño es interrumpido por las visitas frecuentes al baño y si se despiertan sintiéndose descansados. Si no existen señales claras que sugieran que existe un trastorno del sueño, pero el paciente se queja de estar frecuentemente cansado, él recomienda cambios al estilo de vida para ofrecer alivio. Estos cambios incluyen:

  • Mantener un horario diario consistente para acostarse a dormir y para despertarse.
  • Reducir la exposición a la luz, especialmente a la luz azul de los aparatos electrónicos, por lo menos una hora antes de acostarse.
  • Mantener un entorno fresco y oscuro para dormir
  • Evitar la cafeína y el alcohol.

Si el Dr. Fialkow sospecha que la apnea del sueño, el insomnio u otro trastorno del sueño puede estar interrumpiendo la duración recomendada de 7 a 8 horas de sueño diarias, él aconseja que el paciente se someta a un estudio del sueño, seguido por el tratamiento adecuado. Él usualmente no receta medicamentos para inducir el sueño, ya que la evidencia demuestra que estos pueden no replicar por completo el proceso fisiológico del sueño y cómo este ayuda al cuerpo a reponerse para el próximo día.

La conexión entre el sueño y la salud del corazón

“Aún hay mucho que no sabemos acerca del beneficio del sueño para nuestra salud. Sin embargo, la ciencia está comenzando a revelar que la falta de sueño que estamos viendo en nuestra sociedad moderna, impacta negativamente nuestra salud en general”, dijo el Dr. Fialkow. “Si podemos prevenir la enfermedad cardiovascular poniendo más atención a nuestro sueño, yo sé que muchas personas, incluyéndome a mí, van a dormir mucho mejor”.

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