A los 32 años, ella enfrentó un raro cáncer de seno triple negativo: ‘Mi historia puede ayudar a muchas personas’

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Publicado

9 de October de 2020


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‘Surreal’ es la palabra que utiliza Jessica Duemig para describir la noticia que cambió su vida. “Yo tenía 32 años sin antecedentes familiares algunos de cáncer de seno. El diagnóstico fue algo alucinante”, recuerda ella. “Yo sabía que todo iba a cambiar y eso fue totalmente abrumante”.

Un dolor punzante en su seno izquierdo una mañana le dejó saber a Duemig que algo no andaba bien. Luego un pequeño bulto que ella había pensado que era un vello encarnado comenzó a crecer rápidamente. Una biopsia reveló que tenía cáncer de seno “metaplástico triple negativo de etapa dos”. Sus médicos le dijeron que era extremadamente raro. “Solamente representa alrededor de 1 por ciento de todos los tipos de cáncer de seno que existen. Es algo que por suerte se detectó a tiempo”, dijo ella.

“Con cualquier paciente que se presenta con cáncer de seno, nuestra meta es siempre la cura. Esa fue nuestra meta para Jessica”, afirmó Starr Mautner, M.D., cirujana del seno en Miami Cancer Institute. “Pudimos determinar que su cáncer aún estaba en una etapa temprana, aunque era un cáncer agresivo que tenía que ser tratado agresivamente. Yo le dije que íbamos a hacer todo lo que estaba en nuestro poder para curar ese cáncer”.

Tomando decisiones vitales

Al enfrentar una mastectomía doble y ocho rondas de quimioterapia, Duemig se encontró enfrentando la toma de importantes decisiones vitales que tuvo que tomar casi de inmediato.

“Yo era soltera, no tenía hijos, nunca me había casado, y estaba emprendiendo mi carrera aquí en Miami”, dijo ella. “Fue una locura tener que pensar en todas las repercusiones que esto podía tener en el futuro. Aparte de decidir si me iba a quedar sin senos o si me iba a hacer una reconstrucción con implantes, también tuve que decidir si quería tener hijos más adelante. Suena algo cómico, pero a los 32 años, estaba entrando en años y tenía que tomar la decisión de si iba a congelar mis óvulos o no”.

Cuando fue informada que la quimioterapia puede impactar la capacidad de una mujer para concebir de manera natural, Duemig acudió al programa de preservación de fertilidad de Miami Cancer Institute para asistencia con la congelación de sus óvulos antes de comenzar sus tratamientos de quimioterapia. “Quizás nunca use mis óvulos congelados, pero al menos tendré la opción”, dijo ella.

Ayudando a los demás en los medios sociales

Durante el curso de sus tratamientos de quimioterapia, Duemig habló acerca de su experiencia en una serie de videos en vivo en los medios sociales, con la meta de mantener a sus familiares y amistades al tanto de su condición. En uno de ellos, ella documentó el proceso emocional de afeitarse la cabeza en la Boutique de Miami Cancer Institute.

No fue mucho después que sus videos comenzaron a ser seguidos por más personas. “Yo misma creé mi propio grupo de apoyo, pero luego continuó expandiéndose y me di cuenta que esto estaba ayudando a otras personas también”, dice ella.

En febrero de este año Duemig celebró un hito importante: tres años desde que terminó su tratamiento. Como explica la Dra. Mautner: “Si alguien con un cáncer triple negativo no experimenta una recurrencia dentro de los primeros dos o tres años después del tratamiento, la mayoría de las veces podemos decir con confianza que están curados. Estos cánceres no tienden a recurrir más adelante”.

Compartiendo su experiencia

Duemig recuerda el alivio que sintió el día que su oncólogo médico en Miami Cancer Institute, Víctor Guardiola, M.D., le dio las buenas noticias. “Fue muy emocionante escucharle decir “estás curada”. Es algo que repito una y otra vez en mi mente. Porque no importa lo positiva que traté de ser, es algo por lo cual no quiero volver a atravesar nunca más”.

Ahora, para compartir su experiencia con los demás, ella ha escrito un libro titulado “Warrior”. Este ofrece información, consejos y apoyo para otras mujeres que estén enfrentando la batalla contra la enfermedad. Su mensaje central es la importancia de detectar el cáncer temprano. “Uno de los puntos más importantes de mi libro es que usted conoce su cuerpo mejor que nadie. Y aunque no esté segura, si siente algo que le preocupa, vaya a chequearse”.

La Dr. Mautner refleja ese mismo consejo: “La mayoría de las mujeres menores de 40 años aún no se están haciendo mamografías anuales de detección, y para estas mujeres, mi mensaje es que conozcan sus propios cuerpos – y que si detectan alguna masa que puedan sentir en sus senos – que no la ignoren”.

Cuando le preguntan acerca de las lecciones que aprendió de su experiencia con el cáncer de seno, Duemig señala a la importancia de tener una actitud positiva.

“Al pasar por eso, aprendí de verdad que la actitud lo es todo”, dice ella. “Nunca consideré la alternativa a la supervivencia. Ahora de verdad pienso que mi historia puede ayudar a muchas personas, no solo en la conversación acerca de la detección, pero también en la actitud general hacia el cáncer de seno. Ya no es una sentencia de muerte”.

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